Martha Alicia Méndez Aguilar, conocida como “La Diabla”, ha sido identificada por autoridades mexicanas y estadounidenses como la presunta cabecilla de una red criminal dedicada al tráfico de recién nacidos y extracción ilegal de órganos, con vínculos directos al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Su captura, ocurrida a inicios de septiembre en la carretera Chihuahua-Aldama, ha revelado uno de los esquemas más brutales de operación del crimen organizado en la frontera norte de México.
Según informes del Centro Nacional de Contraterrorismo (NCTC) de Estados Unidos, la red liderada por “La Diabla” atraía a mujeres embarazadas con engaños —promesas de empleo, ayuda económica o vivienda— para luego someterlas a cesáreas clandestinas en inmuebles rentados temporalmente. Las víctimas eran asesinadas, sus órganos extraídos para venta en el mercado negro, y los recién nacidos comercializados en Estados Unidos por hasta 250 mil pesos.
El caso que detonó la investigación fue el feminicidio de Leslie Godínez, una joven de 20 años con siete meses de embarazo, cuyo cuerpo fue hallado el 25 de julio en una fosa clandestina en el fraccionamiento Portal del Roble, en Ciudad Juárez. La necropsia reveló que murió por “choque hipovolémico consecutivo a extracción uterina”. El bebé fue localizado con vida en estado crítico en un hospital local.
La detención de Méndez Aguilar fue posible gracias a una operación binacional que incluyó a la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres en la Zona Norte, el FBI, el Servicio de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado y los US Marshals.
Aunque inicialmente se le vinculó a proceso por feminicidio agravado y homicidio en grado de tentativa, las autoridades estadounidenses sostienen que su red tenía alcance transnacional, por lo que no se descartan cargos adicionales.
El CJNG, considerado por el gobierno estadounidense como una organización terrorista, ha diversificado sus fuentes de ingreso más allá del narcotráfico, incursionando en trata de personas, extorsión, lavado de dinero y, como en este caso, tráfico de órganos y bebés.
La detención de “La Diabla” ha generado conmoción y repudio entre organizaciones defensoras de derechos humanos, que exigen justicia para las víctimas y una investigación profunda sobre el alcance de esta red criminal. El estado de salud del recién nacido rescatado se mantiene reservado.















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