La Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) anunció este lunes la detención de 670 presuntos miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como resultado de un megaoperativo internacional sin precedentes, desplegado entre el 22 y el 26 de septiembre en 23 divisiones de campo dentro de Estados Unidos y siete regiones extranjeras.
La acción, que involucró a más de 80 agencias federales, estatales y locales, forma parte de una estrategia intensificada contra el narcotráfico transnacional y el crimen organizado.
El CJNG, considerado por autoridades estadounidenses como una organización terrorista, fue el blanco principal de esta ofensiva que también derivó en el decomiso de más de 29 toneladas de droga, 244 armas de fuego y activos financieros valuados en 48 millones de dólares.
Entre los decomisos destacan:
- 92.4 kg de fentanilo en polvo
- Más de 1.1 millones de pastillas falsificadas
- 6 toneladas de metanfetamina
- 22.8 toneladas de cocaína
- 33 kg de heroína
“El CJNG representa una amenaza directa a la seguridad pública en Estados Unidos y en todo el hemisferio. Esta operación demuestra que no hay refugio para quienes trafican veneno y violencia”, declaró Terrance Cole, administrador de la DEA, en conferencia de prensa. Añadió que cada arresto representa “una comunidad más segura y una vida potencialmente salvada”.
La agencia reiteró que mantiene activa una recompensa de hasta 15 millones de dólares por información que conduzca a la captura de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del CJNG, cuya red opera en más de 40 países y mantiene vínculos con organizaciones criminales en Asia, Europa y América Latina.
Aunque no se revelaron los nombres de los detenidos, fuentes oficiales confirmaron que muchos operaban como distribuidores locales en ciudades clave de Estados Unidos, mientras que otros cumplían funciones logísticas y financieras. La operación incluyó cateos simultáneos, vigilancia electrónica y cooperación con agencias de inteligencia extranjeras.
Este operativo se enmarca en una política más agresiva del gobierno estadounidense para combatir el tráfico de fentanilo, metanfetamina y otras drogas sintéticas que han provocado una crisis de salud pública. Según datos oficiales, más de 100 mil muertes por sobredosis se registraron en Estados Unidos durante el último año.















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