Por invitación del presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, América Latina y el Caribe, Félix Salgado Macedonio, se llevó a cabo en el Senado de la República la presentación del libro “Inteligencia Artificial y Derecho Disciplinario: Riesgos y Propuestas en su Implementación”, de la jurista Lizbeth Xóchitl Padilla Sanabria, una obra que busca dotar a los especialistas del derecho de herramientas para analizar la licitud o ilicitud de los datos de prueba obtenidos mediante sistemas automatizados.
Padilla Sanabria explicó que el texto examina los fundamentos de creación y funcionamiento de la inteligencia artificial, así como sus riesgos y ventajas dentro del ámbito jurídico.
Subrayó que también analiza los peligros “antigarantistas” del Derecho Administrativo Punitivo y Disciplinario, y plantea los elementos necesarios para proteger los derechos humanos en el uso de tecnologías de Deep Learning aplicadas al derecho.
La autora advirtió que el desarrollo de la inteligencia artificial jurídica no debe quedar en manos exclusivas de autoridades punitivas ni de tribunales, sino involucrar a académicos y juristas especializados de diversas áreas.
Asimismo, destacó que la obra incluye un análisis de cómo operan las autoridades jurisdiccionales y administrativas que alimentan las bases de datos utilizadas por estas tecnologías.
El libro ofrece una experiencia interactiva, con códigos QR que permiten acceder a material adicional —videos, podcasts, cápsulas informativas y ligas— mediante LIZIA, una herramienta de inteligencia artificial desarrollada por la propia autora. “Mi plan es que sepamos identificar cuándo este tipo de herramientas violan nuestros derechos y que podamos defendernos con la misma tecnología”, afirmó Padilla Sanabria.
Durante la presentación, el especialista Francisco Rosendo advirtió que la inteligencia artificial ya se aplica en instituciones como la Auditoría Superior de la Federación para formular denuncias o identificar tipos penales.
Por ello, consideró necesario cuestionar el origen y control de los conceptos generados por estas herramientas: “debemos saber quién la maneja, quién controla la información y de dónde proviene”.
A su vez, la especialista en tecnología Jessica Padilla destacó la relevancia de la ética en el desarrollo y aplicación de estas tecnologías.
“La inteligencia artificial depende de los seres humanos; puede usarse para bien o para mal. Por eso es fundamental que esté programada para reconocer sus límites y remitir a un experto cuando no tenga certeza”, puntualizó.















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