La presidenta del Senado de la República, Laura Itzel Castillo Juárez, anunció que la próxima semana presentará un punto de acuerdo para solicitar que los productos alimenticios que contengan maíz transgénico cuenten con una etiqueta que advierta sobre ello a los consumidores.
El anuncio se realizó durante la inauguración del Foro “Diálogos desde la Milpa: Construcción de la Agenda del Maíz”, donde la legisladora explicó que la propuesta busca respaldar la reciente reforma constitucional a los artículos 4 y 27, que protege al maíz nativo y prohíbe la siembra de granos genéticamente modificados en México.
“Estamos trabajando para revisar los lineamientos de etiquetado de productos que utilizan maíz genéticamente modificado, porque el pueblo de México tiene el derecho a saber lo que consumimos”, afirmó Castillo Juárez, al subrayar que “sin maíz no hay país”.
La senadora insistió en que esta frase no es una metáfora ni un eslogan, sino “una verdad incuestionable”, pues el dominio del cultivo del maíz por los pueblos originarios permitió el desarrollo de las grandes culturas mesoamericanas y la existencia misma de México.
Castillo Juárez criticó el modelo neoliberal de la agroindustria, que —dijo— ha reducido el maíz a una mercancía para obtener ganancias ilimitadas, apropiándose del conocimiento ancestral de las comunidades campesinas. No obstante, celebró que la reforma constitucional promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo haya consagrado la protección del maíz nativo, fortaleciendo la soberanía alimentaria y honrando “la raíz más profunda de nuestro pueblo”.
La presidenta del Senado reconoció además el papel de activistas, productoras y productores que, con su trabajo, mantienen viva la biodiversidad y la esperanza en el campo mexicano.
Por su parte, el presidente de la Comisión de Estudios Legislativos Primera, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, subrayó que el Congreso está obligado a atender las demandas de precios justos para el maíz. “Se tiene que luchar por eso y más cosas”, dijo, al destacar la necesidad de revisar la Ley Federal de Producción, Certificación y Comercio de Semillas, entre otras normas.
En el mismo foro, Mercedes López Martínez, de la organización Demanda Colectiva Maíz, señaló que la defensa del grano debe ser una política de Estado, mientras que Malin Jönsson, de la Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País, advirtió que México importa casi la mitad del maíz que consume, gran parte de él genéticamente modificado, lo que representa “una amenaza para los consumidores”.
Como parte del encuentro, Castillo Juárez inauguró la exposición “Pueblo de maíz”, del artista gráfico Antonio Guerra, integrada por 27 obras en grabado, litografía, serigrafía y dibujo. Además, se abrió el espacio “Sin Maíz No Hay País”, donde más de una docena de productores presentan y comercializan alimentos elaborados con esta semilla ancestral.
















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