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El día que «Los Chapitos» doblaron a López Obrador

El episodio, bautizado como el “Culiacanazo”, exhibió la capacidad de fuego y organización del grupo conocido como Los Chapitos.

Seis años después del llamado “jueves negro”, el 17 de octubre de 2019 sigue siendo una de las jornadas más oscuras de la estrategia de seguridad mexicana. Aquel día, un fallido operativo militar para capturar a Ovidio Guzmán López —hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán— terminó con el gobierno federal ordenando su liberación, ante la violencia desatada por el Cártel de Sinaloa.

El episodio, bautizado como el “Culiacanazo”, exhibió la capacidad de fuego y organización del grupo conocido como Los Chapitos y marcó un antes y un después en la narrativa de “abrazos, no balazos” del presidente Andrés Manuel López Obrador.

El operativo que paralizó Culiacán

A las 15:30 horas del 17 de octubre de 2019, fuerzas de élite de la Sedena y la Guardia Nacional ingresaron al fraccionamiento Tres Ríos para detener a Ovidio Guzmán. Minutos después, la ciudad se convirtió en zona de guerra: sicarios del cártel instalaron bloqueos, incendiaron vehículos y atacaron bases militares, estaciones policiales y el penal de Aguaruto, del cual se fugaron unos 50 reclusos.

Durante varias horas, los enfrentamientos se extendieron por toda la capital sinaloense. Fueron liberados militares retenidos, hubo al menos cuatro civiles muertos y 21 personas heridas, según informes oficiales. La balacera se escuchó en distintos puntos de la ciudad mientras miles de familias se resguardaban en sus casas.

La decisión presidencial

Hacia las 19:00 horas, el presidente López Obrador ordenó detener el operativo y liberar a Ovidio Guzmán “para evitar un mayor derramamiento de sangre”. La decisión, reconocida días después, provocó una oleada de críticas dentro y fuera del país. Para la oposición fue un acto de debilidad; para el gobierno, una medida “humanitaria”.

“El operativo se canceló porque no se podía poner en riesgo la vida de la gente. No vale más un delincuente que la vida de muchos”, declaró el mandatario entonces.

El mensaje y las consecuencias

El Culiacanazo mostró que el Cártel de Sinaloa tenía capacidad para doblegar al Estado. Analistas y medios nacionales e internacionales lo consideraron un punto de quiebre en la política de seguridad del sexenio. Desde entonces, el episodio ha sido usado como argumento de ambos lados: unos para exhibir la fragilidad del gobierno; otros, para justificar su política de contención.

Tres años más tarde, el 5 de enero de 2023, Ovidio Guzmán fue recapturado en un operativo militar en Jesús María, Sinaloa, y posteriormente extraditado a Estados Unidos en 2024. Sin embargo, la estructura de Los Chapitos permanece activa y enfrenta una guerra abierta con la facción de “El Mayo” Zambada, que ha dejado decenas de muertos en los últimos meses.

Herida abierta

En Culiacán, los testimonios de aquel día aún se recuerdan con miedo. “Parecía una guerra. No sabíamos si eran soldados o sicarios, sólo queríamos sobrevivir”, relató una vecina del sector Tres Ríos.

Seis años después, el Culiacanazo continúa siendo una herida abierta en la historia reciente de México: el día en que el crimen organizado impuso su fuerza sobre el Estado y obligó al presidente a tomar una decisión sin precedentes.

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