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Campesinos del Bajío acusan abandono del campo y advierten: “No se resuelve con pequeñas aspirinas”

El dirigente campesino calificó la propuesta del secretario Julio Berdegué como “una decisión unilateral, inaceptable y sin sustento económico”.

El líder nacional de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), Álvaro López Ríos, advirtió que la crisis del campo mexicano “no se resuelve con pequeñas aspirinas” y acusó al Gobierno federal de actuar con “indolencia y falta de visión” frente a las demandas de los productores de maíz del Bajío, quienes rechazan el precio de 6 mil 50 pesos por tonelada fijado por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER).

“El campo mexicano está harto. No se puede hablar de seguridad alimentaria ni de autosuficiencia con precios de miseria. El Gobierno cree que con paliativos puede contener una crisis estructural, pero no se resuelve con pequeñas aspirinas”, enfatizó López Ríos.

Rechazan propuesta oficial y denuncian importaciones excesivas

El dirigente campesino calificó la propuesta del secretario Julio Berdegué como “una decisión unilateral, inaceptable y sin sustento económico”, pues —dijo— no considera los costos reales de producción ni las pérdidas acumuladas por los productores.

“No hay un esfuerzo real del Gobierno federal ni de los estados del Bajío. Mientras tanto, los industriales tienen las bodegas llenas porque la Secretaría de Economía permitió la entrada de más de 822 mil toneladas de maíz extranjero entre enero y septiembre”, señaló.

López Ríos aseguró que la medida hunde aún más a los productores nacionales y los coloca “en la antesala de la ruina”. En su opinión, la liberalización de importaciones ha sido “el error más grave de la política agroalimentaria mexicana”, pues ha destruido el mercado interno y generado una dependencia peligrosa.

Demandas concretas: precio justo y freno a los industriales

La UNTA exige que el precio de garantía del maíz blanco sea de 7 mil 200 pesos por tonelada y que se establezcan mecanismos de control a las importaciones para proteger la producción nacional.

“Pedimos que el Gobierno federal meta en cintura a los industriales. No puede seguir permitiéndoles importar lo que quieran y cuando quieran. Necesitamos reglas claras y precios que garanticen la sobrevivencia de los productores”, reclamó.

El dirigente recordó que la apertura comercial iniciada durante el salinato con el TLCAN dejó al campo mexicano “en la indefensión total”. “Desde entonces, hemos vivido sometidos a precios dumping y al abandono. Treinta años después, el campo sigue pagando los costos de esas políticas”, dijo.

Preparan bloqueos y movilización hacia la capital

López Ríos confirmó que, ante la falta de respuesta del Gobierno, los productores del Bajío volverán a bloquear carreteras y casetas en Guanajuato, Jalisco y Michoacán, e iniciarán una movilización nacional hacia la Ciudad de México.

“La gente ya decidió. Van a cerrar los caminos, y si no hay respuesta, nos movilizaremos con maquinaria agrícola hasta el corazón del país. No está descartado rodear Palacio Nacional. Sabemos cuánta gente necesitamos para hacerlo y tenemos la capacidad para lograrlo”, advirtió.

El dirigente explicó que la supuesta “mesa de diálogo” en la Secretaría de Gobernación quedó suspendida sin acuerdos concretos. “Nos dijeron que la mesa permanente seguía abierta, pero cerraron la puerta y no dejaron entrar a nadie. Eso es una burla”, acusó.

Exigen sensibilidad a la presidenta Sheinbaum

López Ríos llamó directamente a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y a su gabinete a demostrar voluntad política para resolver la crisis del campo.

“Le pedimos sensibilidad y generosidad. Que se escuche a los campesinos. El campo necesita un plan de rescate como el que se aplicó para Pemex o la CFE. Si el Gobierno quiere autosuficiencia alimentaria, debe empezar por los productores”, subrayó.

“Los campesinos no pedimos limosnas, pedimos justicia”

El líder de la UNTA insistió en que el movimiento campesino no busca subsidios ni favores políticos, sino precios justos y dignidad.

“Los productores no queremos dádivas, queremos justicia. Queremos vivir de nuestro trabajo. Con los precios actuales, el campo no puede sobrevivir. Si el Gobierno no entiende, lo haremos entender con nuestra presencia en las calles”, advirtió.

Finalmente, López Ríos reiteró que la movilización campesina se mantendrá hasta lograr un acuerdo justo, y responsabilizó al Gobierno federal de cualquier escalada en el conflicto.

“No somos nosotros los que buscamos el enfrentamiento. Es el abandono del campo lo que nos orilla a salir a las carreteras. Si el Gobierno no escucha, será él quien provoque el colapso del campo mexicano”, concluyó.

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