Aunque la Cámara de Diputados negó oficialmente un incremento en la dieta y prestaciones de los legisladores federales, el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para 2026 contempla un aumento superior a los 113 mil pesos anuales por diputado.
De acuerdo con el documento del PEF presentado por la Secretaría de Hacienda, el gasto destinado a la Cámara de Diputados pasará de forma global de manera significativa, lo que, al dividirse entre los 500 legisladores, representa un incremento sustancial en la asignación individual.
Fuentes parlamentarias consultadas aseguran que el alza no se reflejará directamente en la dieta mensual —que oficialmente se mantiene en alrededor de 75 mil pesos netos—, sino en rubros como apoyos legislativos, subvenciones y otros conceptos administrativos que forman parte de las percepciones totales de los diputados.
El área de Comunicación Social de San Lázaro insistió en que “no habrá aumento en salarios ni prestaciones personales”, aunque reconoció que el presupuesto operativo de la Cámara crecerá para atender “nuevas necesidades institucionales”.
El tema ha generado críticas entre especialistas y opositores, quienes advierten que, pese al discurso de austeridad, el incremento presupuestal podría traducirse en beneficios indirectos para los legisladores.















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