La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo (CSP), afirmó que con la puesta en marcha del Tren Maya en su modalidad de carga, se logrará un impacto positivo en el precio de los combustibles en la península de Yucatán. Según la mandataria, el proyecto permitirá transportar gasolina y turbosina hacia la región, lo que contribuiría a reducir costos logísticos y, eventualmente, reflejarse en menores precios para los consumidores.
Durante sus declaraciones, Sheinbaum destacó que el Tren Maya no solo será un eje turístico, sino también un corredor estratégico de carga que impulsará el desarrollo económico del sureste. En particular, mencionó que la infraestructura ferroviaria facilitará el suministro de combustibles al Aeropuerto Internacional de Cancún y a las estaciones de servicio de la península.
Sin embargo, documentos oficiales como la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) de la terminal de carga en Quintana Roo no prevén instalaciones específicas para almacenamiento o distribución de gasolina. Esto ha generado dudas entre especialistas y sectores empresariales sobre la viabilidad de la promesa presidencial. De acuerdo con reportes, la terminal está diseñada principalmente para movilizar mercancías y turbosina, pero no contempla infraestructura para gasolina.
La mandataria rechazó críticas sobre el proyecto y aseguró que el Tren Maya es un “éxito” que traerá beneficios tangibles para la población. No obstante, analistas señalan que para que la reducción en precios de combustibles sea real, se requeriría una cadena logística completa: desde almacenamiento seguro hasta distribución eficiente en estaciones de servicio, aspectos que aún no aparecen en los planes oficiales.
En este contexto, la promesa de que “ahora sí bajará la gasolina” con el Tren Maya se mantiene como un compromiso político más que como una certeza técnica. La ciudadanía del sureste espera que las obras de carga, anunciadas recientemente, se traduzcan en beneficios concretos y no solo en discurso















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