La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dedicó uno de los tramos más estratégicos de su mensaje en el Zócalo a la relación con Estados Unidos y al futuro del acuerdo comercial que sostiene a la región.
Ante cientos de miles de asistentes, la mandataria aseguró que no visualiza ruptura alguna en el marco del T-MEC: “Estoy convencida que se mantendrá. Ambas economías nos necesitamos para poder competir con otras regiones del mundo”. 061225. Mensaje de la President…
El pronunciamiento llega en un momento en que diversos actores políticos en ambos países han planteado escenarios de tensión comercial.
Sin embargo, Sheinbaum insistió en que el intercambio económico es demasiado profundo e interdependiente como para desmontarse, y recalcó que el crecimiento industrial de Norteamérica requiere estabilidad y reglas claras.
Soberanía como punto de partida
La Presidenta enmarcó esta visión en una política exterior que —dijo— coloca los principios por delante. Recordó que su gobierno alcanzó un nuevo entendimiento en materia de seguridad con Washington basado en cuatro ejes: respeto a la soberanía, responsabilidad compartida, colaboración sin subordinación y defensa de la integridad territorial de México.
Para subrayar ese punto, Sheinbaum mencionó la reciente reforma al artículo 40 constitucional, aprobada para dejar explícito que México no aceptará intervenciones o actos lesivos provenientes del extranjero, ya sea en procesos electorales, golpes de Estado o violaciones al territorio nacional. “¡México es un país libre, independiente y soberano! ¡No somos colonia ni protectorado de nadie!”, afirmó.
Migrantes: puente y motor económico
En su mensaje, la Presidenta también se dirigió a los mexicanos que viven en Estados Unidos, a quienes refrendó apoyo y reconocimiento: “Son héroes y heroínas de la patria… necesarios para el desarrollo de nuestro vecino país”.
Subrayó que la defensa de sus derechos y la protección consular seguirán como prioridades.
Un mensaje de continuidad y certidumbre
Sheinbaum buscó enviar una señal de estabilidad hacia dentro y fuera del país. Aseguró que, pese a la polarización y a las campañas de desinformación —que atribuyó a adversarios políticos—, México vive un proceso de consolidación económica y democrática que se refleja también en la relación bilateral.
Al reforzar su convicción sobre la permanencia del T-MEC, la Presidenta apuntó que el modelo de desarrollo que impulsa México requiere de integración productiva, inversión extranjera y cooperación con respeto mutuo.
Su mensaje, en un Zócalo colmado, combinó nacionalismo, certidumbre económica y un llamado a ver la relación con Estados Unidos no como dependencia, sino como una alianza necesaria para competir globalmente.
Con ello, Sheinbaum plantea que la próxima etapa de la Transformación no solo se juega en el ámbito interno, sino también en el tablero internacional, donde el T-MEC se perfila como pieza clave para el rumbo económico del país.















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