La Comisión de Hacienda y Crédito Público de la Cámara de Diputados aprobó dos dictámenes que modifican las características de las monedas de diez y veinte pesos, principalmente para ajustar sus aleaciones y, en el caso de la de $20, actualizar su diseño.
El primer dictamen, avalado con 23 votos a favor y cuatro abstenciones, reforma la Ley Monetaria para actualizar la composición metálica de la moneda de diez pesos. Se establece el uso de acero recubierto de níquel y alpaca plateada en la parte central, sustituyendo referencias técnicas y detallando que el núcleo representará entre 92% y 96% del peso, mientras que el recubrimiento, de níquel con una pureza mínima de 99.9%, corresponderá entre 4% y 8%. El peso será de 4.39 gramos, con tolerancia de 0.17 gramos.
Durante la discusión, el panista Homero Niño de Rivera se abstuvo al considerar que el cambio obedece a una reducción de costos. “Este gobierno ya no tiene dinero ni para hacer sus propias monedas”, señaló. Desde el PT, Reginaldo Flores votó a favor, aunque criticó que la medida “no tiene mucha razón ni justificación”. En contraste, el priista Jericó Abramo pidió que, además de ajustes técnicos, se aborden temas clave para el empleo y la estabilidad económica. Morena defendió la propuesta: el diputado Carlos Hernández Mirón señaló que se alinea con una tendencia global hacia mecanismos digitales en lugar de circulante físico.
El segundo dictamen, aprobado con 24 votos a favor y cuatro abstenciones, modifica las características de la moneda de veinte pesos. Define una aleación de alpaca plateada con anillo de bronce-aluminio, con peso de 12.67 gramos y tolerancia de 0.51 centigramos. Asimismo, establece que su diseño mostrará el Templo de Kukulkán, en Chichén Itzá.
Ambos dictámenes fueron turnados a la Mesa Directiva para su programación legislativa.
















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