La madrugada del sábado 3 de enero de 2026, Estados Unidos ejecutó una operación militar de gran escala en Caracas, con bombardeos dirigidos a instalaciones estratégicas como el Fuerte Tiuna. El operativo culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores, quienes fueron trasladados fuera del país.
El presidente estadounidense confirmó la acción en redes sociales y la calificó como “un éxito histórico para la democracia y la seguridad hemisférica”.
De acuerdo con fuentes oficiales, Maduro enfrentará procesos judiciales en territorio estadounidense por presuntos delitos de narcotráfico y violaciones a derechos humanos.
Reacciones internacionales
México condenó la intervención al invocar la Carta de la ONU y el principio de no uso de la fuerza. Colombia y Brasil respaldaron la operación al considerar que abre una oportunidad para restaurar la democracia en Venezuela. Bolivia y Cuba denunciaron una acción “imperialista” y exigieron respeto al derecho internacional.
La Unión Europea pidió contención y advirtió sobre el riesgo de una escalada regional. Rusia y China condenaron enérgicamente los ataques y calificaron la acción como una agresión unilateral. Naciones Unidas convocó a una sesión urgente del Consejo de Seguridad y llamó a evitar una guerra abierta.
Escenario interno
En Venezuela, la captura de Maduro ha generado incertidumbre. Sectores opositores celebran lo que consideran el fin de una etapa, mientras simpatizantes del chavismo denuncian un golpe de Estado desde el exterior.
En Caracas se reportan daños en infraestructura militar y tensión en las calles tras los bombardeos.















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