La Fuerza Armada Nacional Bolivariana exigió este domingo la liberación inmediata del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores, tras el operativo militar de Estados Unidos que culminó con su captura en Caracas. Al mismo tiempo, los altos mandos castrenses reconocieron a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como presidenta encargada por un periodo de 90 días, en cumplimiento de un fallo de la Corte Suprema.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, calificó la operación como una “brutal agresión” contra la soberanía nacional y aseguró que parte del equipo de seguridad del mandatario fue asesinado “a sangre fría” durante la acción. En conferencia de prensa, acompañado por más de una decena de oficiales, afirmó que la institución castrense mantiene su lealtad al jefe del Estado, aunque acata la resolución judicial que ordena la interinidad.
Según el alto mando, la designación temporal busca preservar la gobernabilidad y evitar un vacío de poder. Rodríguez activó de inmediato el Consejo de Defensa de la Nación y decretó estado de conmoción exterior, con el objetivo —dijo— de garantizar el funcionamiento del Estado ante la crisis.
En el plano internacional, Washington señaló que trabajará con líderes venezolanos “si toman decisiones adecuadas”, mientras gobiernos de la región se han dividido entre quienes respaldan la intervención y quienes la condenan como una violación del derecho internacional.
Analistas advierten que la exigencia militar de liberar a Maduro refleja la tensión entre la defensa de la institucionalidad chavista y la presión externa. El reconocimiento de Rodríguez abre una transición marcada por fragilidad política, riesgo de confrontación y una ciudadanía sumida en la incertidumbre a la espera de definiciones en los próximos días.















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