La fuerza operativa del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos creció un 120 % en menos de un año tras la contratación de más de 12 mil nuevos agentes, informó este lunes el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Con esta cifra, el cuerpo alcanza 22 mil efectivos, más del doble de los aproximadamente 10 mil con los que contaba antes de la campaña de reclutamiento masivo.
Las incorporaciones superan la meta original de 10 mil fijada por la administración del presidente Donald Trump y se enmarcan en una estrategia financiada por la llamada “gran y hermosa ley”, un paquete presupuestario que, según especialistas, convertiría a ICE en la mayor agencia de seguridad del país con un presupuesto estimado de 75 mil millones de dólares.
La campaña de reclutamiento atrajo cerca de 220 mil solicitudes a nivel nacional, lo que permitió a la agencia seleccionar y desplegar rápidamente miles de agentes en comunidades a lo largo de todo el territorio estadounidense para apoyar operativos, arrestos, investigaciones y remociones de migrantes.
Además de los incentivos como bonos y la eliminación de límites de edad para aspirantes, el DHS resaltó que muchos de los nuevos agentes ya están activos en el terreno. La expansión ocurre en un contexto de críticas de organizaciones de derechos humanos que denuncian un aumento en presuntos abusos, incluidos arrestos de personas sin documentos y uso excesivo de fuerza.
Las autoridades proyectan que con este aumento de personal ICE podría alcanzar un ritmo de hasta un millón de deportaciones anuales, conforme a los objetivos establecidos en la política migratoria vigente.















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