El Gobierno de la Ciudad de México defendió el rescate de 858 perros del llamado Refugio Franciscano, en Cuajimalpa, al asegurar que se trató de una acción ordenada por un juez, derivada de una investigación por maltrato animal, y no de un despojo ni de un operativo con fines inmobiliarios.
“La actuación se realizó en cumplimiento de una orden judicial, tras corroborarse condiciones de maltrato animal y falta de atención adecuada”, afirmó la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, quien subrayó que se trata de “un rescate animal histórico en la Ciudad de México”.
Brugada sostuvo que los animales rescatados “se encuentran bien atendidos, correctamente alimentados, con atención médica y en espacios seguros”, y pidió a la ciudadanía confiar en que su bienestar “es hoy una prioridad”.
Por su parte, la fiscal general de Justicia, Bertha Alcalde Luján, calificó el caso como “uno de los más graves que ha documentado esta Fiscalía”, al detallar que en el predio había hacinamiento, plaga de ratas, enfermedades graves y un incinerador clandestino. “No podíamos seguir permitiendo que los animales siguieran muriendo”, señaló.
Alcalde precisó que antes del operativo se identificaron 936 animales; 21 ya habían fallecido y 57 estaban hospitalizados. Los 858 caninos fueron trasladados a refugios del Ajusco, Xochimilco y la Utopía GAM, donde reciben atención veterinaria permanente.
El secretario de Gobierno, César Cravioto, recalcó que el conflicto por el predio es “entre particulares” y que la administración capitalina respetará cualquier resolución judicial, pero advirtió: “en esta administración no se autorizará ningún proyecto inmobiliario en ese predio”.
Las autoridades anunciaron que, una vez estabilizados en salud y regularizada su situación legal, los animales serán puestos en adopción y reiteraron que el gobierno capitalino reforzará su agenda de bienestar animal con nuevas clínicas, hospitales veterinarios y regulación de refugios
















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