Inés Omar Coronel Aispuro, hermano mayor de Emma Coronel Aispuro, es identificado por autoridades federales como uno de los operadores relevantes de la facción de Los Chapitos y pieza de enlace entre el círculo familiar y la estructura operativa que rodeó a Joaquín Guzmán Loera en momentos críticos.
De acuerdo con antecedentes oficiales y causas penales previas, Coronel Aispuro formó parte de la red de apoyo que financió, coordinó y sostuvo la segunda fuga de “El Chapo” del Centro Federal de Readaptación Social No. 1, en el Estado de México, el 11 de julio de 2015. La evasión se consumó mediante un túnel de más de un kilómetro excavado desde el exterior hasta la regadera de la celda, equipado con rieles, sistemas de ventilación e iluminación, además de una motocicleta adaptada para el traslado subterráneo.
Fuentes de seguridad señalan que detrás de esa operación —que implicó capacidad técnica, recursos financieros y protección— estuvo la logística atribuida a Coronel Aispuro, entonces un actor joven pero ya consolidado dentro de la estructura criminal. En mayo de 2013, la Policía Federal capturó a Inés Coronel Barreras, suegro de “El Chapo”, por producción y trasiego de mariguana en Sonora y Durango. Ese mismo operativo incluyó la detención de Inés Omar Coronel Aispuro, quien contaba entonces con 25 años de edad, junto con otros operadores del grupo.
Hasta hace unos meses, se tenía conocimiento de que el hermano mayor de Emma Coronel permanecía recluido en el Centro Federal de Readaptación Social No. 13, en Miahuatlán de Porfirio Díaz, Oaxaca. Antes de su captura, se desplazaba entre Sinaloa, Sonora y Durango, con funciones que fueron desde el control territorial y la coordinación logística hasta el manejo de recursos financieros.
Tras la fuga de 2015, su nombre volvió a aparecer en informes de inteligencia como un eslabón clave en la retaguardia de “El Chapo”. Las autoridades lo vinculan con la custodia de rutas, la gestión de comunicaciones y el aseguramiento de recursos necesarios para sostener la clandestinidad del capo durante los meses posteriores a la evasión, antes de su recaptura en enero de 2016 en Los Mochis, Sinaloa.
Con el paso del tiempo, instancias federales dejaron de ubicarlo únicamente como enlace familiar y lo señalaron como actor directo en economías criminales de alto valor, ahora con presencia en regiones distintas al noroeste del país. Fuerzas federales lo relacionan con dos inmuebles asegurados en Petatlán, Guerrero, con capacidad para producir de manera simultánea metanfetaminas, “tusi” y opioides sintéticos. En esos predios se localizaron indicios y pertenencias que fueron vinculadas a Inés Omar Coronel Aispuro, por lo que continúan las investigaciones sobre sus redes de apoyo y financiamiento.
Los registros oficiales indican que Coronel Aispuro cuenta con antecedentes penales entre 2013 y 2015 por delitos contra la salud, relacionados con la producción, almacenamiento y trasiego de mariguana, así como por portación de arma de fuego. Las autoridades lo ubican dentro del ala de Los Chapitos, facción que mantiene una pugna interna en Sinaloa con el grupo de Los Mayitos.
En este mismo entramado familiar, Édgar Coronel Aispuro, hermano menor de Emma e Inés Omar, fue arrestado en octubre de 2015 en Sinaloa y vinculado por la entonces PGR como operador material de la fuga de Joaquín Guzmán Loera del penal de máxima seguridad del Altiplano, reforzando el papel del núcleo familiar en una de las evasiones más emblemáticas del sistema penitenciario mexicano.















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