La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reiteró que la decisión de enviar o frenar los embarques de crudo mexicano a Cuba es una facultad de Petróleos Mexicanos (Pemex) y responde a criterios soberanos y contractuales, tras la reciente suspensión de un envío programado para enero.
En la conferencia matutina desde Palacio Nacional, la mandataria evitó confirmar o negar directamente los reportes de cancelación del cargamento, y afirmó que tales decisiones se toman “caso por caso, dependiendo del momento y la necesidad”.
Sheinbaum defendió que el envío de crudo forma parte de la política exterior mexicana y la cooperación histórica con la isla, y dijo que estos actos se realizan en un marco legal y soberano. “México ha sido históricamente solidario con Cuba y seguirá siéndolo”, subrayó.
La presidenta también declaró que México no ha incrementado los niveles de petróleo enviado más allá de su historial, y que la relación energética con Cuba responde tanto a contratos comerciales como a ayuda humanitaria en medio de la crisis energética de la isla.
El contexto de la defensa gubernamental se da en medio de críticas externas, especialmente de sectores del gobierno de Estados Unidos, que consideran que los envíos energéticos a La Habana podrían complicar las relaciones bilaterales y la negociación sobre temas como el comercio y la cooperación en seguridad.
Sheinbaum también destacó la intención de transparentar los detalles de los envíos: Pemex presentará datos sobre volúmenes y precios para reforzar que las operaciones se apegan a la ley y la política exterior mexicana.
Analistas señalan que desde 2023 México ha asumido un papel central como proveedor de petróleo para Cuba tras la disminución de suministros desde Venezuela, aunque los datos oficiales varían y la cifra total sigue siendo objeto de debate.
La postura del gobierno refleja la tensión entre mantener políticas de solidaridad regional e integrar decisiones energéticas que no perjudiquen intereses diplomáticos con potencias como Estados Unidos, mientras se sostiene la soberanía en la gestión de recursos estratégicos.















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