En su actualización anual, el Bulletin of the Atomic Scientists anunció este 27 de enero que el Reloj del Juicio Final, metáfora creada para medir cuán cerca está la humanidad de una catástrofe auto infligida, se ubica en 85 segundos antes de la medianoche, la posición más extrema en la historia de este símbolo.
El emblemático reloj, gestionado por la junta de Ciencia y Seguridad del grupo con sede en Chicago, avanzó cuatro segundos respecto al año pasado, cuando marcó 89 segundos. La decisión refleja “la falta de liderazgo global y la intensificación de múltiples amenazas simultáneas”, según el comunicado oficial de la organización.
Los expertos señalaron una combinación de factores que empujan este ajuste: amenazas nucleares persistentes, con tensiones crecientes entre potencias con arsenales atómicos; la crisis climática y la insuficiente reducción de emisiones; y el avance desenfrenado de tecnologías disruptivas, entre ellas la inteligencia artificial aplicada sin marcos regulatorios claros.
La inclusión de la IA en las consideraciones del reloj responde, según los científicos, a su uso en campañas de desinformación global, la automatización de sistemas críticos sin salvaguardas y su potencial impacto en la estabilidad geopolítica y social si no se gestionan adecuadamente.
“El movimiento del reloj este año pone de manifiesto que estamos fallando en mitigar los riesgos que hemos creado”, afirma el panel que define la hora simbólica, compuesto por científicos y varios premios Nobel. El grupo advierte que la falta de acuerdos multilaterales sobre control de armas, cooperación climática y directrices para IA incrementa la probabilidad de un desastre global.
El Doomsday Clock fue establecido en 1947 por científicos que participaron en el Proyecto Manhattan y, desde entonces, ha servido como advertencia anual sobre el peligro de conflictos nucleares, cambio climático y tecnologías emergentes sin control. Inicialmente reflejaba la amenaza de guerra nuclear; con el tiempo, añadió variables como el calentamiento global y los desarrollos tecnológicos que podrían causar daño irreversible.
Aunque no predice literalmente un evento específico, su cercanía a la medianoche es interpretada por la comunidad científica como un llamado urgente a la acción. Líderes del Bulletin exhortan a gobiernos, sociedad civil y sector privado a articular políticas globales para “retroceder las manecillas” del reloj mediante cooperación, regulación e inversiones en seguridad tecnológica y ambiental.
















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