Documentos de la Fiscalía General de la República (FGR) presentados en la solicitud de órdenes de aprehensión revelan que el Tren Interoceánico, envuelto en la investigación por el descarrilamiento del 28 de diciembre de 2025 en Oaxaca, presentaba deficiencias de seguridad técnica que apuntan a fallas operativas graves.
Según el expediente, el puesto de conducción de la locomotora no contaba con un velocímetro, lo que impedía conocer con precisión la velocidad del convoy y obligaba al conductor a estimarla observando otros instrumentos.
Además, las cámaras de vigilancia instaladas en las unidades no funcionaban por falta de software compatible, y uno de los radios de comunicación estaba inhabilitado por incompatibilidad técnica.
Otra carencia documentada es la ausencia de sistemas contra incendios en varias locomotoras asignadas al servicio, entre ellas la marcada con el número 3006, protagonista del accidente.
Las deficiencias, responsabilidad de la empresa ferroviaria que opera el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, se suman a los cuestionamientos sobre el manejo de protocolos y la condición de la tripulación tras el accidente que dejó decenas de muertos y heridos.
Familiares de las víctimas han promovido un procedimiento legal por la omisión de información oficial, mientras las autoridades continúan la investigación y procesos penales contra el personal operativo implicado.















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