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Archivos de Epstein: México aparece en rutas, agendas y menciones a empresarios

La liberación de millones de documentos judiciales en Estados Unidos vuelve a colocar a México en el mapa del caso Jeffrey Epstein, con referencias a destinos turísticos, comunicaciones privadas y la aparición de nombres de empresarios mexicanos, sin que hasta ahora exista imputación penal alguna.

La más reciente publicación de los llamados archivos de Jeffrey Epstein, difundida por el Departamento de Justicia de Estados Unidos como parte de un proceso de transparencia, incluye millones de páginas de correos electrónicos, agendas, reportes y denuncias recibidas por autoridades federales.

En ese cúmulo de información, México figura de manera recurrente como punto de interés en comunicaciones y planes del entorno del financiero acusado de encabezar una red de explotación sexual.

De acuerdo con la revisión realizada por medios mexicanos, los documentos contienen referencias a destinos como Cabo San Lucas, Tulum, Puerto Vallarta y Costa Careyes, mencionados en itinerarios de vuelos privados, mensajes logísticos y conversaciones sobre reuniones sociales y posibles inversiones.

En algunos casos se alude incluso a activos turísticos en zonas de playa, aunque sin mayor detalle sobre su concreción.

Uno de los elementos que más atención ha generado es la aparición de nombres de empresarios mexicanos en correos y registros de agenda.

Entre ellos figura Ricardo Salinas Pliego, mencionado en diversos folios vinculados a invitaciones a eventos organizados por Epstein o su círculo cercano. Investigaciones periodísticas subrayan que no existe evidencia pública de que dichas invitaciones hayan sido aceptadas ni de que el empresario haya tenido relación directa con los delitos investigados.

En los mismos archivos aparecen también referencias a Carlos Slim, asociado en un documento a la mención de un “predio”; a integrantes de la familia de Emilio Azcárraga Milmo, y a María Asunción Aramburuzabala, señalada como asistente a un evento cultural. En todos los casos, los medios coinciden en que se trata de menciones documentales cuyo contexto es limitado y que no constituyen, por sí mismas, pruebas de conducta ilegal.

Los expedientes incluyen además una denuncia recibida por el FBI en 2019 sobre la supuesta existencia de una bóveda con material sexualmente explícito vinculada a Epstein en México. Según los propios documentos, la información no pudo ser corroborada y la línea de investigación fue descartada por falta de evidencia.

Otra vertiente que aparece en los papeles es la diplomática. Hay referencias a intentos de explorar una posible conexión mexicana del caso a partir de 2009, mediante contactos con autoridades de alto nivel, entre ellas el entonces procurador general Eduardo Medina Mora y el entonces embajador de México en Estados Unidos, Arturo Sarukhán, en el contexto de hipótesis sobre redes internacionales de trata.

Especialistas y organizaciones civiles han advertido que la publicación masiva de documentos requiere un análisis cuidadoso: estar mencionado en correos, listas o agendas no implica responsabilidad penal.

En el caso de México, hasta ahora, lo verificable es la presencia del país en rutas, planes y comunicaciones del entorno de Epstein, así como la aparición de nombres de empresarios en registros privados, sin que exista imputación formal ni acusación judicial en su contra.

Con información de agencias…

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