Los flujos de remesas que envían principalmente connacionales desde Estados Unidos hacia México sufrieron una contracción de 4.56% en 2025, al ubicarse en 61 791 millones de dólares, frente a los 64 746 millones reportados en 2024, de acuerdo con datos oficiales. Esta caída representa la primera anual en más de una década y la más profunda desde 2009.
Tras 11 años consecutivos de crecimiento a tasa anual, el descenso en las remesas llega en un contexto de menor número de envíos y condiciones laborales más débiles entre migrantes en Estados Unidos, según analistas. La reducción persistente desde abril de 2025 marcó un ciclo de meses a la baja que se reflejó en el resultado anual.
Pese a la caída global del año, diciembre de 2025 mostró un leve repunte interanual de 1.9% en ingresos por remesas, lo que algunos especialistas consideran indicio de cierto ajuste hacia el cierre del año.
El descenso en las remesas podría tener impacto en el consumo y el bienestar de numerosas familias mexicanas que dependen de esos recursos para gastos básicos, educación y salud, en un entorno económico donde otros indicadores muestran crecimiento moderado.
En respuesta, autoridades y sectores productivos analizan estrategias para diversificar fuentes de ingreso y apoyar la economía familiar ante este retroceso histórico en los envíos de dinero desde el exterior.
















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