El Gobierno federal informó que más de 200 concesiones mineras en manos de empresas privadas, que no están en explotación productiva, serán devueltas al Estado mexicano, con el fin de evitar que terrenos estratégicos queden concesionados sin actividad y reforzar la soberanía sobre los recursos naturales.
En su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que las concesiones se regresan de manera voluntaria por parte de las compañías titulares, y que la administración no modificará la ley minera ni abrirá nuevas concesiones, sino que mantendrá la producción actual bajo revisión y control.
Sheinbaum explicó que la devolución responde a la falta de actividad productiva en esos títulos, por lo que “si no están en producción, mejor que se regresen”, señaló, y detalló que el proceso se ha dado con comunicación entre el Ejecutivo y las empresas implicadas.
La mandataria también descartó que esta política signifique una apertura a la expansión de la actividad extractiva; reiteró que no se otorgarán nuevas concesiones y que el subsuelo pertenece a la nación, por lo que la política minera se mantendrá restrictiva y orientada a la protección ambiental y la soberanía.
El anuncio se enmarca en un contexto de acercamientos con Estados Unidos y otros socios internacionales para discutir minerales estratégicos e impulsar cadenas de suministro, aunque Sheinbaum subrayó que no hay acuerdos firmados y que seguirán trabajando en la definición de estos insumos.
Analistas señalan que esta medida podría impactar las expectativas del sector privado, que ha solicitado mayor claridad regulatoria y apertura a inversiones para la minería en México, advirtiendo que la demora en permisos y la restricción de concesiones ralentiza la exploración y el desarrollo de nuevos proyectos.















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