El Super Bowl LX celebrado el 8 de febrero de 2026 en Santa Clara, California, registró un promedio de 124.9 millones de espectadores en Estados Unidos, según datos oficiales de Nielsen que combinan transmisiones lineales y digitales. Esta cifra lo convierte en el segundo programa más visto en la historia de la televisión estadounidense, quedando por debajo de los 127.7 millones del Super Bowl LIX de 2025.
Pese a la ligera disminución —alrededor de 2 % menos que el año pasado—, la audiencia sigue siendo extraordinariamente alta para un evento deportivo. El partido, transmitido por NBC, Peacock, Telemundo, NBC Sports Digital y NFL+, alcanzó un pico histórico de 137.8 millones de espectadores durante el segundo cuarto, la mayor audiencia en un solo momento de la historia de la TV en EE.UU.
La victoria de los Seahawks por 29-13 frente a los Patriots mantuvo el interés del público aunque no logró superar la marca interanual establecida en la edición anterior. El fenómeno del Super Bowl continúa dominando el calendario televisivo estadounidense, con cifras que superan con claridad los estándares de otras transmisiones regulares.
El espectáculo de medio tiempo encabezado por Bad Bunny atrajo un promedio de 128.2 millones de espectadores, cifra superior a la del propio juego pero también por debajo de récords anteriores en este segmento. A pesar de ello, el show rompió marcas en redes sociales con miles de millones de visualizaciones globales en las primeras 24 horas, reflejo de su impacto cultural y digital.
La transmisión en español por Telemundo también marcó un hito, con promedios que superaron los registros previos para un Super Bowl en este mercado lingüístico.
Analistas señalan que aunque la audiencia del evento deportivo cayó ligeramente respecto al récord de 2025, la combinación de deporte, entretenimiento y espectáculos de alto perfil sigue consolidando el Super Bowl como uno de los pilares de la televisión de Estados Unidos.















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