En el marco del Día del Amor y la Amistad, la diputada Liliana Ortiz Pérez (PAN), integrante de la Comisión de Salud, promovió la ponencia magistral “Relaciones sanas”, impartida por la doctora María Elena Anaya Hamue, con el objetivo de abrir un diálogo sobre la importancia de los vínculos saludables como base del bienestar emocional, la salud mental y la convivencia armónica.
Ortiz Pérez señaló que el 14 de febrero invita a reflexionar sobre el afecto, el respeto, la empatía, el cuidado mutuo y la construcción de relaciones sanas, más allá de la visión comercial de la fecha.
Por su parte, la diputada Ana Isabel González González (PRI), secretaria de la Comisión de Salud, subrayó la necesidad de fortalecer los vínculos tanto en la sociedad como entre legisladoras y legisladores, a fin de generar mejores condiciones para legislar en favor de la población.
Consideró que este año representa una oportunidad para que México marque la diferencia en materia de salud mental, dejando atrás el tabú y la idea de que expresar emociones o pedir ayuda es una debilidad. “Si queremos estar bien con los demás, debemos estar bien con nosotros mismos”, expresó.
Durante su ponencia, la doctora María Elena Anaya Hamue, especialista en neurociencia y maestra en matrimonios y familia, afirmó que una relación sana no es un eslogan, sino el reconocimiento profundo de la dignidad y el valor de la persona, especialmente en contextos de vulnerabilidad.
Advirtió que uno de los errores frecuentes al analizar relaciones nocivas es atribuir toda la responsabilidad al otro, lo que impide una reflexión personal y bloquea la posibilidad de aprendizaje. Si bien reconoció que existen personas con escasa conciencia al vincularse, llamó a asumir una postura responsable para identificar en qué momento se rompen los vínculos de respeto.
La especialista señaló que el deterioro de las relaciones interpersonales se ha convertido en un asunto de salud pública. Citó datos de organismos internacionales y encuestas nacionales que evidencian el impacto de la violencia, la negligencia y la descomposición social en la salud mental y física.
Mencionó además el Estudio de Desarrollo Adulto de la Universidad de Harvard, investigación longitudinal de más de 80 años, que concluye que la calidad de las relaciones significativas es el principal predictor de bienestar y salud a largo plazo, por encima del ingreso o el éxito profesional.
Anaya Hamue advirtió que experiencias adversas en la infancia, como violencia, abuso o negligencia emocional, se correlacionan con problemáticas en la vida adulta, lo que obliga a atender a las personas dentro de su contexto familiar y social. En el ámbito laboral, agregó, estilos negativos de liderazgo y deficiencias en la comunicación suelen vincularse con antecedentes de maltrato o desregulación emocional.
Explicó que una relación sana implica respeto, responsabilidad afectiva, diálogo en el conflicto y libertad emocional, y alertó que la crítica destructiva y el desprecio son factores que predicen el fracaso relacional.
Como herramientas prácticas, propuso la “Regla 5:1” —cinco interacciones positivas por cada negativa—, fomentar la proximidad no dependiente, hablar desde la experiencia personal, aplicar pausas para la regulación emocional y ampliar los horizontes individuales de realización.
Finalmente, hizo un llamado a fortalecer la educación emocional desde la familia, las escuelas y las instituciones públicas, mediante programas psicoafectivos, mayor acceso a ayuda terapéutica y campañas de responsabilidad afectiva.
“Amar bien y tener relaciones sanas es una auténtica competencia social que estamos todos necesitando”, concluyó.















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