La violencia letal en México registró una disminución en la mayoría de sus indicadores durante enero de 2026; no obstante, los principales focos territoriales con altos niveles de violencia se mantienen sin cambios significativos, lo que refleja la persistencia de problemas estructurales en diversas regiones del país.
Durante el primer mes del año se reportaron mil 577 víctimas de homicidio doloso, lo que representa una reducción de 34% en comparación con enero de 2025. Esta cifra constituye el nivel más bajo para ese mes desde 2016 y forma parte de una tendencia a la baja registrada al inicio de 2026 en distintos delitos relacionados con la violencia contra la vida.
El feminicidio también mostró una disminución. En enero se contabilizaron 55 víctimas, lo que representa una reducción anual de 12.7% y el menor número de casos para este mes desde 2018. A pesar de esta caída, la violencia feminicida continúa presente en diversas entidades del país.
En cuanto al homicidio culposo, el registro nacional reportó 1,327 víctimas durante enero, lo que significa una disminución de 11.6% respecto al mismo periodo del año anterior. Este indicador también alcanzó su nivel más bajo para un mes de enero desde 2015.
El análisis de la violencia letal considera además otros delitos contra la vida y la integridad corporal, así como los registros de personas desaparecidas y no localizadas, con el objetivo de dimensionar de manera más amplia las formas en que se ejerce la violencia extrema en el país.
En el caso de los llamados “otros delitos contra la vida”, durante enero se registraron 1,134 víctimas, lo que representó un incremento de 3% respecto al mismo mes de 2025. Este indicador se ubica entre los niveles más altos observados para un mes de enero desde que se tienen registros comparables.
Por otro lado, el número de personas desaparecidas y no localizadas reportó una reducción significativa. Durante enero se contabilizaron 632 casos, cifra que representa una caída de 38.3% en comparación con el año anterior, aunque el nivel sigue cercano al promedio histórico registrado en los últimos años.
A nivel territorial, los datos muestran que la violencia continúa concentrándose en ciertas entidades del país. En homicidio doloso, los estados con las tasas más altas fueron Colima, Morelos, Sinaloa, Baja California y Chihuahua, que históricamente han registrado niveles elevados de este delito.
En contraste, entidades como Yucatán, San Luis Potosí y Coahuila reportaron las tasas más bajas de homicidio doloso durante el primer mes del año.
En feminicidio, las tasas más altas se registraron en Sinaloa, Durango, Morelos, Tamaulipas y Nayarit, mientras que en homicidio culposo destacaron Quintana Roo, Michoacán, Colima, Zacatecas y Guanajuato.
En el caso de otros delitos contra la vida y la integridad corporal, las mayores tasas se observaron en Morelos, Guanajuato, Tabasco, Baja California Sur y Sonora.
Respecto a las desapariciones, las entidades con mayor incidencia durante enero fueron Baja California Sur, Nayarit, Sinaloa, Sonora y Michoacán.
Los datos reflejan que, aunque algunos indicadores muestran una reducción, la violencia letal continúa concentrándose en regiones específicas del país, donde las condiciones de inseguridad siguen siendo persistentes.
Especialistas advierten que un solo mes de información no permite establecer tendencias definitivas, por lo que será necesario observar el comportamiento de estos delitos a lo largo del año para determinar si se consolida una tendencia sostenida a la baja o si se trata de una variación temporal.
En este contexto, el reto para las políticas de seguridad pública sigue siendo fortalecer las estrategias focalizadas en los territorios con mayor incidencia delictiva, mejorar las capacidades de investigación y reforzar la coordinación entre autoridades para prevenir y atender los delitos que atentan contra la vida.















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