El diputado Reginaldo Sandoval Flores, coordinador del Grupo Parlamentario del PT, organizó la conferencia magistral “Modelos económicos exitosos”, impartida por el analista, creador de contenido y autor Diego Ruzzarín, quien llamó a replantear los esquemas económicos actuales frente al contexto global.
Durante su ponencia, Ruzzarín señaló que el momento histórico exige cuestionar los modelos de producción y las decisiones económicas de los gobiernos, al considerar que prevalece una política de corto plazo que limita el desarrollo estratégico.
“Nuestros países, sobre todo en el sur global, pierden mucho tiempo con la política de corto plazo y le dedican muy poco tiempo a la política estratégica, visionaria, trascendental”, afirmó.
El analista recordó que el politólogo Francis Fukuyama planteó en “El fin de la historia” que la socialdemocracia liberal sería la forma final de gobierno tras la caída del Muro de Berlín; sin embargo, sostuvo que esa visión resultó equivocada ante la persistencia de conflictos y tensiones globales.
En contraste, retomó al filósofo Antonio Gramsci para describir el momento actual como una etapa de transición, en la que “lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer”, lo que, dijo, da lugar a un periodo de incertidumbre global.
Ruzzarín advirtió sobre el surgimiento de las llamadas “guerras epstenianas”, que —explicó— marcan el debilitamiento del liberalismo, el quiebre de sus promesas económicas y una crisis del derecho internacional, situación que atribuyó en gran medida a la actuación de Estados Unidos.
En este contexto, propuso analizar la historia desde una perspectiva dialéctica, en la que las contradicciones —como el crecimiento económico desigual o el acceso limitado a derechos— puedan superarse mediante nuevos enfoques económicos.
Asimismo, planteó que los modelos del futuro deberán generar mayor bienestar para un mayor número de personas y señaló que actualmente existen dos referentes principales: el modelo estadounidense y el chino.
Indicó que el primero enfrenta una crisis derivada de su propio desarrollo, mientras que China ha logrado resultados significativos, como sacar a 800 millones de personas de la pobreza en las últimas cuatro décadas.
Finalmente, cuestionó las bases de ambos sistemas al explicar que el capitalismo se sustenta en la propiedad privada de los medios de producción, mientras que el comunismo plantea la propiedad colectiva, lo que abre el debate sobre cuál modelo puede responder mejor a los desafíos actuales.
















Deja una respuesta