El Banco de México (Banxico) redujo su tasa de interés de referencia a 6.75%, en un movimiento que marca la continuidad del ciclo de recortes monetarios en medio de un entorno internacional adverso, influido por el conflicto en Medio Oriente.
La decisión implicó un ajuste de 25 puntos base y no fue unánime, evidenciando posturas encontradas dentro de la Junta de Gobierno respecto al momento adecuado para relajar la política monetaria.
Banxico argumentó que, pese a las presiones inflacionarias recientes, el balance de riesgos globales —particularmente los derivados de la tensión geopolítica— podría afectar tanto el crecimiento económico como el comportamiento de los precios en los próximos meses.
El conflicto en Medio Oriente ha generado volatilidad en los mercados energéticos y financieros, lo que introduce incertidumbre sobre la inflación global y las cadenas de suministro, factores clave en la toma de decisiones del banco central.
En el ámbito interno, la institución también consideró señales de desaceleración económica, lo que refuerza la necesidad de una postura monetaria menos restrictiva para apuntalar la actividad productiva.
Sin embargo, la inflación en México se mantiene por encima del objetivo permanente de 3%, lo que limita el margen de maniobra para futuros recortes y mantiene abierto el debate dentro del propio banco central.
Banxico adelantó que sus próximas decisiones dependerán de la evolución del entorno económico global y local, en particular de la persistencia de los riesgos geopolíticos y su impacto en la inflación.















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