El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destituyó este jueves a la fiscal general Pam Bondi, en una decisión que sacude al Departamento de Justicia y refleja tensiones internas en su administración.
El anuncio fue realizado por el propio mandatario a través de su red social, donde, pese a calificarla como “gran patriota” y “amiga leal”, confirmó su salida del cargo y adelantó que pasará al sector privado.
Como sustituto interino fue designado el fiscal general adjunto Todd Blanche, abogado cercano a Trump y figura clave en su entorno legal.
La destitución ocurre tras meses de cuestionamientos a la gestión de Bondi, particularmente por el manejo de los archivos vinculados al caso del financiero Jeffrey Epstein, que generó críticas tanto dentro como fuera del círculo republicano.
Además, fuentes citadas por medios estadounidenses señalan que Trump estaba insatisfecho con lo que consideraba falta de agresividad para perseguir a sus adversarios políticos y con los resultados judiciales del Departamento de Justicia.
Durante su gestión, Bondi —quien asumió el cargo en 2025— fue señalada por impulsar una agenda alineada con el presidente, lo que desató críticas por una presunta politización del sistema judicial.
Su salida se suma a otros cambios recientes en el gabinete de Trump y refuerza la percepción de inestabilidad en puestos clave de su administración, en un contexto marcado por conflictos políticos y presiones internas.















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