En medio de una expectación sin precedentes por el enfrentamiento entre Saúl ‘Canelo’ Álvarez y el estadounidense Terence Crawford, una decisión de último momento ha encendido el debate entre aficionados, autoridades deportivas y figuras públicas: Netflix, plataforma que ostenta los derechos exclusivos de transmisión, ha optado por omitir la entonación del Himno Nacional Mexicano en la ceremonia previa al combate.
La pelea, programada para este sábado 13 de septiembre en el Allegiant Stadium de Las Vegas, coincide con el fin de semana del Grito de Independencia, una fecha emblemática para la comunidad mexicana. Tradicionalmente, los himnos nacionales han formado parte del protocolo en combates de alto perfil, especialmente cuando se trata de figuras como Álvarez, considerado un ícono del deporte nacional.
La cantante Fey, quien había sido convocada para interpretar el Himno Nacional, fue retirada del programa sin previo aviso. La noticia fue confirmada por el periodista Salvador Rodríguez de ESPN, quien señaló que “no habrá himnos esta noche en Canelo vs. Crawford”.
La medida ha sido interpretada por muchos como una falta de respeto hacia la afición mexicana y una ruptura con las costumbres que han acompañado históricamente las veladas boxísticas.
Mauricio Sulaimán, presidente del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), criticó abiertamente la decisión: “La gente en México tiene derecho a ver a su ídolo y a sentirse representada” B. Sulaimán también denunció que el organismo fue excluido del protocolo, impidiéndole incluso colocar el cinturón de campeón en el ring.
Por su parte, el periodista David Faitelson defendió la postura de la plataforma: “No veo la necesidad de cantar ningún himno. Es una exageración y una farsa. ¿O acaso ‘El Canelo’ lleva la representación del gobierno mexicano?”.
La controversia se suma a otra decisión polémica: la pelea no será transmitida por televisión abierta en México, rompiendo con una tradición de 17 años. Desde 2009, los combates de Álvarez eran accesibles para el público mexicano sin costo adicional. Esta vez, solo los suscriptores de Netflix podrán seguir el evento.
Álvarez, consciente del malestar, reconoció que hubo “un error en las negociaciones” y que su contrato estipulaba los derechos de transmisión gratuita para México.
“Fue un mal manejo que espero no se repita”, declaró días antes del combate.
Mientras el cuadrilátero se prepara para recibir a dos de los mejores pugilistas del mundo, el debate sobre identidad, tradición y acceso popular al deporte continúa fuera del ring. La pelea promete ser histórica, pero no necesariamente por las razones que muchos esperaban.















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