La tragedia ocurrida el pasado 10 de septiembre en el Puente de La Concordia, en la alcaldía Iztapalapa, sumó este martes una nueva víctima mortal. Tiffany Odette González Cano, una joven de 16 años que permanecía hospitalizada desde el incidente, falleció tras más de un mes de atención médica especializada, elevando a 32 el número total de personas fallecidas por la explosión de una pipa de gas LP.
De acuerdo con la Secretaría de Salud de la Ciudad de México, Tiffany fue una de las víctimas más jóvenes del siniestro. Viajaba acompañada de su padre, Misael Cano Pérez, trabajador del área de imagen urbana de la alcaldía, quien también perdió la vida a causa de las graves quemaduras sufridas.
La explosión, ocurrida en una de las vialidades más transitadas del oriente de la capital, dejó un saldo total de 84 personas afectadas, entre fallecidos y lesionados. Hasta la fecha, 47 personas han sido dadas de alta y cinco más continúan hospitalizadas, según el último reporte oficial de la Secretaría de Salud capitalina.
El Instituto Nacional de Rehabilitación y el Hospital Regional “General Ignacio Zaragoza” del ISSSTE fueron dos de los centros médicos que brindaron atención a las víctimas. Amauri, el último paciente internado en el ISSSTE, fue dado de alta recientemente, cerrando así la etapa hospitalaria en esa institución.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México mantiene abierta la investigación sobre las causas del siniestro. En informes previos, se ha señalado como probable responsable al conductor de la unidad, quien presuntamente no cumplía con las condiciones mínimas de seguridad para el transporte de gas LP.
La explosión generó una onda expansiva que afectó a más de 100 personas, dañó vehículos y estructuras cercanas, y provocó una fuerte movilización de cuerpos de emergencia. La tragedia ha reavivado el debate sobre la regulación del transporte de materiales peligrosos en zonas urbanas densamente pobladas.
Las autoridades locales han reiterado su compromiso con la atención integral a las víctimas y sus familias, así como con la revisión de protocolos de seguridad para evitar que hechos como este se repitan.














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