Garantizar una vida digna y el derecho a decidir sobre su propia existencia, sin ser confinadas en hospitales que vulneren sus derechos humanos, fue el eje del Foro “Oscuridad invisible”, convocado por el Colectivo Chuhcan y la Maestría en Psicología Social de Grupos e Instituciones de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
El encuentro, realizado en la Casa de la Primera Imprenta de América, reunió a personas con discapacidad psicosocial que compartieron experiencias sobre apoyo mutuo, arte, vínculos comunitarios y los estigmas que enfrentan cotidianamente.
El director del colectivo, Raúl Montoya Santamaría, explicó que el nombre Chuhcan proviene del maya y significa “lugar donde se dignifica la vida”. “Queremos honrar la vida de las personas con esta condición; no somos pacientes, sino personas con sueños, talentos y proyectos”, expresó.
Montoya destacó que el grupo, con sede en Iztacalco, Ciudad de México, se integra por personas con diagnósticos de esquizofrenia, bipolaridad o depresión profunda, quienes encuentran en el acompañamiento entre pares una forma de salir adelante. “Nos consideran peligrosos o agresivos, pero la mayoría somos tranquilos y pacíficos”, afirmó.
Durante la jornada, integrantes como Ricardo Sánchez Aguilar y Óscar Miguel Luna Estrada compartieron sus experiencias personales. El primero señaló que la música y la fotografía le han permitido transformar su vida; el segundo subrayó la importancia de recibir diagnósticos y tratamientos certeros para evitar daños a la salud.
Por parte de la UAM, la licenciada Karol Esthefanya Ramírez Gómez, alumna de la Unidad Xochimilco, explicó que el foro surgió de su trabajo académico en el posgrado, donde se impulsan grupos de reflexión que promueven la empatía y el diálogo sobre temas sensibles. Recordó que la salud mental se ha vuelto una prioridad tras la pandemia de COVID-19.
Entre los temas discutidos se incluyeron las relaciones entre personas con y sin diagnóstico, las dificultades laborales, la doble condición de ser mujer y vivir con discapacidad psicosocial, los derechos sexuales, la depresión y las recaídas, así como los efectos irreversibles de algunos medicamentos psiquiátricos.
El Colectivo Chuhcan reafirmó su compromiso de seguir creando espacios para la reflexión y la defensa de los derechos humanos de quienes viven con discapacidad psicosocial, desde una perspectiva de inclusión, respeto y autonomía.















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