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“En México no cabe la violencia y ni aquellos que pronuncian discursos de odio:, afirma Sheinbaum 

Sheinbaum sostuvo que la historia demuestra que ningún poder puede imponerse por encima de la justicia.

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró que “en México ya no tienen cabida los discursos que normalizan la violencia, que alientan el odio o que convocan a la intervención extranjera”. 

En su mensaje durante el Desfile Cívico-Militar por el 115 aniversario de la Revolución Mexicana, en el Zócalo Sheinbaum hizo un  llamado directo a defender la soberanía y los avances democráticos conquistados por el pueblo.

Ante mandos militares, representantes de los poderes de la Unión y miles de asistentes, Sheinbaum sostuvo que la historia demuestra que ningún poder puede imponerse por encima de la justicia.

Afirmó que México ha aprendido de los periodos en los que la opresión, la censura y el despojo fueron política de Estado, y advirtió que quienes hoy buscan reinstalar ese modelo “se equivocan”.

La mandataria evocó el régimen porfirista como un tiempo de profundas desigualdades: un país con modernidad superficial en las ciudades y miseria extrema en el campo; un gobierno que presumía orden mientras encarcelaba, reprimía o silenciaba a quien se atreviera a inconformarse. 

Recordó que las huelgas obreras y la organización campesina fueron sofocadas a sangre y fuego, y que la represión en pueblos indígenas llegó a niveles de exterminio.

Sheinbaum dedicó un amplio espacio a exaltar la figura de Francisco I. Madero, “el apóstol de la democracia”, quien, señaló,  optó por luchar cuando comprendió que el camino institucional estaba cerrado. 

Destacó la importancia histórica del Plan de San Luis, documento que llamó al levantamiento del 20 de noviembre de 1910 y que, aseguró, fue más que una proclama: un acto de fe en el pueblo y en la causa de la libertad.

Al rememorar la Decena Trágica, Sheinbaum afirmó que la traición a Madero y Pino Suárez fue un golpe de Estado impulsado por grupos del antiguo régimen y respaldado desde el exterior. 

Ese crimen, dijo, desató una de las etapas más dolorosas para la nación, con millones de vidas perdidas entre la guerra, el hambre y las epidemias.

Pese a ello, subrayó, la Revolución triunfó en su propósito de transformar al país y quedó plasmada en la Constitución de 1917, una carta magna que reconoció derechos sociales fundamentales. 

La presidenta recordó que esa Constitución sentó las bases para la educación pública, la jornada laboral digna, la seguridad social, la organización sindical y la recuperación de los recursos nacionales.

Al comparar el pasado con el presente, sostuvo que México vive hoy una etapa en la que el poder se ejerce con austeridad, honestidad y sentido social.

 “La autoridad moral no se compra; se construye”, afirmó, antes de señalar que la transformación iniciada en 2018 cuenta con el respaldo de la mayoría porque ha puesto en el centro a quienes habían sido históricamente olvidados.

Sheinbaum respondió también a sus críticos, asegurando que las campañas de calumnias no harán mella porque “el pueblo sabe quién defiende sus intereses”. 

Reiteró que su gobierno no se doblegará ante presiones internas ni extranjeras, y rechazó que la fuerza pueda sustituir a la justicia o que la violencia pueda ser presentada como una salida.

La presidenta destacó además la lealtad de las Fuerzas Armadas, instituciones surgidas de la Revolución y profundamente ligadas al pueblo. 

Al finalizar su mensaje, felicitó a los elementos militares ascendidos y los exhortó a mantener su compromiso con la nación, la soberanía y el orden constitucional.

“Cuando México camina con memoria y con dignidad, nada lo detiene”, afirmó Sheinbaum antes de concluir con un homenaje a los líderes revolucionarios.

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