El proyecto, impulsado por el Ejecutivo federal, avanza hacia el Pleno tras intensas negociaciones y más de 90 modificaciones que buscan atender demandas de agricultores y comunidades, aunque persisten críticas de la oposición.
La Comisión de Recursos Hidráulicos, Agua Potable y Saneamiento de la Cámara de Diputados aprobó la nueva Ley General de Aguas y la reforma a la Ley de Aguas Nacionales, iniciativa enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum. La sesión fue encabezada por la diputada Elizabeth Cervantes de la Cruz, representante de Veracruz, y tuvo como único punto de discusión la propuesta del Ejecutivo.
El dictamen incorpora más de 90 modificaciones respecto al texto original, resultado de semanas de diálogo con sectores sociales, campesinos y autoridades. Entre los cambios destacan la posibilidad de heredar concesiones de agua, la inscripción de sistemas comunitarios y la definición de usos agropecuarios.
Reacciones encontradas
Mientras Morena y aliados defendieron el avance como un paso hacia la justicia hídrica y la regulación equitativa del recurso, el PAN rechazó el dictamen, calificándolo de “parchado” y con deficiencias técnicas. Legisladores de oposición exigieron aplazar la discusión para atender las preocupaciones de agricultores y productores de alimentos, quienes han manifestado que la iniciativa podría afectar su actividad.
Por su parte, el presidente de la Junta de Coordinación Política, Ricardo Monreal, aseguró que el proceso fue resultado de un “diálogo abierto y responsable” y que se revisaron a detalle 124 artículos para precisar definiciones y garantizar seguridad jurídica.
Próximos pasos
El dictamen será discutido en el Pleno de la Cámara de Diputados durante esta semana, donde se prevé un debate intenso entre las bancadas.
De aprobarse, la nueva Ley General de Aguas sustituirá el marco vigente y reformará la Ley de Aguas Nacionales, con implicaciones directas en la gestión del recurso, concesiones y participación comunitaria















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