El Ejército de Estados Unidos anunció este lunes la destrucción de tres embarcaciones en aguas internacionales del Pacífico oriental, en un operativo contra presuntas narcolanchas que dejó ocho personas muertas.
Según el comunicado difundido por el Comando Sur, las naves transitaban por rutas conocidas de narcotráfico y estaban vinculadas a “organizaciones terroristas designadas”.
De acuerdo con la información oficial, los ataques se realizaron de manera coordinada: tres personas murieron en la primera embarcación, dos en la segunda y tres en la tercera.
El Pentágono aseguró que la operación se basó en inteligencia que confirmaba el traslado de narcóticos ilícitos hacia Norteamérica. Sin embargo, no se presentó evidencia pública más allá de un video difundido en redes sociales por las fuerzas estadounidenses.
Este operativo se suma a una campaña militar que Washington mantiene desde septiembre en el Caribe y el Pacífico, con al menos 22 ataques registrados y 87 muertos acumulados.
La estrategia ha generado un intenso debate político en Estados Unidos, donde legisladores demócratas y republicanos han exigido transparencia sobre las órdenes emitidas por el secretario de Defensa, Pete Hegseth.
Organizaciones internacionales y analistas han advertido que estas acciones podrían violar normas del derecho internacional, al realizarse en aguas internacionales sin procesos judiciales previos.
El gobierno estadounidense, por su parte, sostiene que se trata de una ofensiva legítima contra redes criminales que amenazan su seguridad nacional.
El incidente ocurre en un contexto de creciente tensión diplomática en la región, donde países sudamericanos han manifestado preocupación por la falta de coordinación y por el riesgo de que civiles sean afectados en operaciones militares de gran escala.















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