La Cámara de Diputados inició este miércoles la discusión en el pleno de la reforma electoral enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, en un debate marcado por la confrontación entre el bloque oficialista y la oposición, así como por diferencias entre los propios aliados del gobierno.
Durante la sesión, el coordinador de Morena en San Lázaro, Ricardo Monreal, defendió la iniciativa presidencial al sostener que busca modernizar el sistema electoral y reducir costos del aparato electoral, además de revisar el modelo de representación política en el Congreso.
El legislador afirmó que la propuesta forma parte de un proceso de actualización institucional y pidió a las fuerzas políticas discutir el proyecto con argumentos, al señalar que el objetivo es mejorar el funcionamiento del sistema democrático.
En contraste, los coordinadores de los partidos de oposición adelantaron su voto en contra. El líder de los diputados del PRI, Rubén Moreira, advirtió que la reforma representa un riesgo para las instituciones electorales y acusó que podría debilitar los contrapesos democráticos.
Desde el PAN, el coordinador Elías Lixa sostuvo que su bancada no acompañará la iniciativa al considerar que modifica reglas fundamentales del sistema electoral sin consenso político amplio.
Movimiento Ciudadano también expresó su rechazo. La coordinadora Ivonne Ortega señaló que cualquier reforma de carácter constitucional debe construirse mediante acuerdos entre todas las fuerzas políticas y no sólo con la mayoría legislativa.
Las diferencias también alcanzaron a partidos aliados del oficialismo. El coordinador del PT en la Cámara de Diputados, Reginaldo Sandoval, manifestó reservas y pidió abrir un mayor diálogo para revisar el dictamen, mientras que legisladores petistas señalaron que no debe imponerse la decisión de una sola fuerza política.
En el caso del Partido Verde Ecologista de México, su dirigencia reconoció que existen discrepancias con algunos puntos de la propuesta, aunque aclaró que esas diferencias no significan una ruptura con el gobierno federal.
La iniciativa presidencial plantea cambios al sistema electoral, entre ellos modificaciones en la representación proporcional, reducción del número de senadores y ajustes al financiamiento de los partidos políticos, además de medidas para disminuir el gasto electoral.
Para su aprobación, la reforma requiere mayoría calificada en la Cámara de Diputados, es decir, al menos 334 votos, cifra que Morena no alcanza por sí sola, por lo que el sentido del voto de sus aliados y de la oposición será determinante para el futuro de la iniciativa.
La discusión continuará en el pleno con la participación de legisladores de todas las bancadas antes de que el proyecto sea sometido a votación.














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