México se posiciona como un “referente regional” en la medición de la pérdida de alimentos, luego de avanzar en el cálculo del indicador que forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) destacó que el país logró desarrollar una metodología para aproximar el Índice de Pérdida de Alimentos, lo que permitirá mejorar el seguimiento de este fenómeno en la cadena agroalimentaria.
“México destaca como referente regional al implementar un ejercicio piloto que aproxima el cálculo de este indicador utilizando información disponible”, señaló la FAO.
El ejercicio fue desarrollado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en coordinación con el organismo internacional, con base en datos de la Encuesta Nacional Agropecuaria y otras fuentes estadísticas.
Los resultados preliminares estiman que México registra una tasa de pérdida de alimentos cercana al 9.3%, correspondiente principalmente a etapas posteriores a la cosecha y antes de la llegada de los productos al consumidor final.
Para la medición se analizó una canasta de productos clave para la seguridad alimentaria del país, entre ellos maíz, trigo, frijol, jitomate, cebolla, aguacate, limón, naranja, plátano y manzana, con el objetivo de identificar en qué etapas se concentran las mayores pérdidas.
De acuerdo con la FAO, contar con este indicador es fundamental para cumplir la meta 12.3 de los ODS, que busca reducir a la mitad el desperdicio de alimentos y disminuir las pérdidas a lo largo de las cadenas de producción y suministro.
“El trabajo desarrollado por México muestra que es posible aprovechar datos estadísticos existentes para generar estimaciones nacionales del índice”, destacó el organismo.
La FAO señaló que la experiencia mexicana podría servir como referencia para otros países de América Latina que buscan desarrollar metodologías similares para medir y reducir la pérdida de alimentos en sus sistemas productivos.
Como siguientes pasos, especialistas plantean fortalecer las mediciones con nuevas encuestas y ampliar el análisis a más productos y etapas de la cadena agroalimentaria, con el fin de contar con estadísticas más precisas para el seguimiento de la Agenda 2030.















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