El secretario de Salud, David Kershenobich Stalnikowitz, anunció una estrategia para actualizar el cuadro de medicamentos del sistema público, con el fin de mejorar la calidad de los tratamientos y reducir riesgos de desabasto.
Durante su intervención, explicó que esta medida forma parte de los protocolos nacionales de atención médica, diseñados para “homogeneizar el tratamiento de todas las personas” y garantizar acceso a terapias más eficaces.
El funcionario señaló que la modernización de la compra pública se enfoca en seleccionar medicamentos con mayor seguridad y mejores resultados clínicos. “Al comprar medicamentos esenciales, se fortalece el abasto y se optimizan los recursos públicos”, afirmó.
Como parte del proceso, detalló que los medicamentos se agrupan en esenciales, complementarios y no esenciales. Estos últimos, indicó, “no ofrecen ventajas importantes frente a otras alternativas” y son reemplazados conforme avanza el conocimiento médico.
La revisión realizada por la Secretaría de Salud, en conjunto con expertos del sector, arrojó que en atención primaria “21% de los medicamentos pueden sustituirse”, mientras que en hospitales la cifra alcanza “41%” con opciones más modernas.
En pediatría, precisó, el ajuste es menor, ya que solo 9% de los fármacos requieren cambios.
Derivado de esta depuración, el número de claves de medicamentos se reducirá de 2,753 a 1,929, al eliminar insumos considerados no esenciales. “Esto permite mejorar la atención y asegurar el tratamiento para todos los pacientes”, sostuvo.
Finalmente, Kershenobich subrayó que la actualización será permanente. “Estamos revisándolo en forma anual […] para ofrecer cada vez mejores tratamientos”, concluyó.















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