La crisis sanitaria por la aplicación de sueros vitaminados en Hermosillo, Sonora, escaló este martes al confirmarse que ya son ocho las personas fallecidas, lo que llevó a reforzar la búsqueda internacional del médico señalado como responsable.
De acuerdo con autoridades de salud, el brote ha dejado al menos 11 casos asociados: ocho defunciones, una persona hospitalizada y dos más recuperadas, todos vinculados a tratamientos intravenosos aplicados por el mismo médico en una clínica privada.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora mantiene una orden de aprehensión contra Jesús Maximiano “N”, quien se ostentaba como homeópata y es investigado por homicidio culposo y mala praxis médica. El imputado se encuentra prófugo, por lo que se emitió una alerta internacional para su localización.
Sospecha de contaminación y sepsis
Las primeras investigaciones apuntan a que los sueros estaban contaminados con bacterias, lo que provocó infecciones severas en los pacientes. Varios de ellos presentaron deterioro acelerado y murieron en cuestión de horas o días tras la aplicación.
Autoridades federales y estatales analizan la composición de las soluciones, ya que, además de vitaminas, podrían haber contenido otras sustancias no identificadas.
Prácticas fuera de control sanitario
Las indagatorias señalan que los tratamientos eran preparados y administrados directamente por el médico, incluso en domicilios particulares, sin condiciones adecuadas de higiene ni supervisión médica formal.
La clínica donde operaba ya fue clausurada, mientras la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) realiza estudios de laboratorio para determinar el origen de la contaminación.
Alerta por terapias “milagro”
El caso ha encendido alertas a nivel nacional sobre el uso de terapias intravenosas de “bienestar”, promovidas sin evidencia científica sólida y con riesgos graves para la salud.
Mientras continúan los operativos para ubicar al médico, autoridades advirtieron que este tipo de prácticas, cuando se realizan sin regulación estricta, pueden derivar en consecuencias fatales como las registradas en Sonora.















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