La Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México (Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México) desató conversación en redes sociales al reconocer al llamado “perro caramelo” como una nueva raza mexicana representativa. Se trata del clásico can mestizo de pelaje miel o amarillo, común en calles, colonias y hogares del país.
El anuncio fue difundido a través de una publicación oficial en la que la dependencia colocó al “caramelo” junto a otras razas emblemáticas como el Xoloitzcuintli, el Chihuahua y el Calupoh. Sin embargo, especialistas y medios aclararon que no se trata de un reconocimiento técnico o canófilo formal, sino de una designación simbólica impulsada desde la autoridad ambiental mexiquense.
¿Por qué los reconocieron?
De acuerdo con la propia Propaem, la intención es dignificar a millones de perros mestizos que históricamente han sido vistos como animales “sin raza” y que, pese a ello, forman parte de la identidad cotidiana de México. También busca enviar un mensaje de igualdad entre animales de pedigrí y perros rescatados.
La dependencia destacó además que estos perros cumplen una función social relevante: participan en labores de rescate, acompañamiento, seguridad y, sobre todo, son animales de compañía adoptados por miles de familias.
Promoción de la tutela responsable
El reconocimiento se enmarca en una campaña para promover la tutela responsable de animales domésticos. La Propaem recordó la importancia de adoptar, esterilizar, vacunar y brindar cuidados permanentes a los perros, especialmente en un contexto donde México enfrenta altos índices de abandono animal.
Debate en redes
La decisión también abrió debate sobre si el “perro caramelo” puede considerarse realmente una raza. Mientras algunos usuarios celebraron el gesto como un homenaje al perro mestizo mexicano, otros señalaron que el término correcto sería símbolo popular o representación cultural, no raza en sentido biológico.
Con polémica o no, el mensaje central de la campaña parece claro: en México, el valor de un perro no depende de su linaje, sino del cuidado y respeto que recibe.














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