Durante al menos una década, agencias de Estados Unidos mantuvieron una operación de inteligencia contra Audias Flores Silva, alias “El Jardinero”, uno de los principales mandos del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), mediante una red de informantes que reportó movimientos, rutas y cargamentos de droga destinados al mercado estadounidense.
De acuerdo con documentos judiciales presentados ante la Corte Federal del Distrito de Columbia, la infiltración comenzó por lo menos en 2016, cuando personas cercanas a Flores Silva comenzaron a proporcionar a las autoridades estadounidenses información sobre los tractocamiones utilizados para trasladar cocaína desde Tamaulipas hacia Texas.
La información entregada por los colaboradores permitió identificar placas, rutas y métodos de ocultamiento de la droga, lo que derivó en aseguramientos de cargamentos en las ciudades texanas de Laredo y McAllen. Entre los decomisos documentados figuran envíos de aproximadamente 40 y 45 kilogramos de cocaína ocultos entre mercancías legales de exportación.
Las investigaciones estadounidenses sostienen que “El Jardinero” coordinaba el tráfico de cocaína hacia distintos estados de la Unión Americana, incluidos Texas, Georgia, Carolina del Norte, Carolina del Sur e Illinois. También presuntamente supervisaba el retorno de ganancias ilícitas a México mediante contrabando de efectivo y esquemas de lavado de dinero.
La revelación de la infiltración ocurre semanas después de que Flores Silva fuera capturado en Nayarit en un operativo conjunto sustentado en labores de inteligencia desarrolladas durante 19 meses por autoridades mexicanas con apoyo de información estadounidense. Tras su detención, Washington amplió los cargos en su contra por narcotráfico y lavado de dinero, además de los señalamientos previos relacionados con el tráfico de cocaína y heroína.
Considerado uno de los hombres más cercanos a Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, Flores Silva era identificado por agencias de seguridad como uno de los posibles sucesores dentro de la estructura del CJNG y uno de los operadores con mayor influencia en las rutas de producción y trasiego de drogas hacia Estados Unidos.
La operación de espionaje revelada por la justicia estadounidense exhibe el nivel de penetración alcanzado por las agencias de ese país dentro de las estructuras del CJNG y refuerza la estrategia bilateral de inteligencia que culminó con la captura de uno de los objetivos prioritarios de Washington, por quien se ofrecía una recompensa de hasta cinco millones de dólares.















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