Los gobiernos de México y Estados Unidos concluyeron una última ronda de contactos de alto nivel antes del arranque formal de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), programada para el próximo 1 de julio, un proceso que definirá si el acuerdo comercial se extiende hasta 2042 o entra en una etapa de revisiones anuales que podría derivar en su terminación en 2036.
La delegación mexicana, encabezada por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, sostuvo reuniones en Washington con el representante de Comercio Exterior de Estados Unidos, Jamieson Greer, en un encuentro considerado estratégico para delinear las posiciones de ambos países de cara a la revisión del acuerdo comercial más importante de América del Norte.
Se trata de la segunda reunión bilateral en menos de un mes, luego de los encuentros celebrados el 28 y 29 de mayo en Ciudad de México. De acuerdo con Ebrard, durante las conversaciones se abordaron temas sensibles para la competitividad regional, entre ellos las reglas de origen, la seguridad económica, la agricultura y la industria automotriz.
“México presentó sus puntos de vista y sus propuestas, que deberán ser analizadas por nuestra contraparte”, informó el funcionario mexicano.
La reunión ocurre en vísperas del encuentro virtual que sostendrán el próximo 1 de julio los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá para iniciar formalmente la revisión del T-MEC, vigente desde 2020.
El mecanismo de revisión establece que los tres socios comerciales deberán decidir si el tratado continúa en sus términos actuales por un periodo adicional de 16 años, hasta 2042. En caso de no existir consenso, se activaría un esquema de evaluaciones anuales que podría desembocar en la expiración del acuerdo en 2036.
Mientras México y Canadá han manifestado públicamente su respaldo a la renovación del tratado, la posición de Estados Unidos continúa generando incertidumbre. El presidente Donald Trump ha reiterado en distintas ocasiones su preferencia por acuerdos bilaterales con sus vecinos y ha cuestionado la necesidad de mantener el actual esquema trilateral.
Durante la reciente cumbre del G7, Trump afirmó que podría respaldar la renovación del T-MEC, aunque insistió en que Estados Unidos no requiere necesariamente del acuerdo, una declaración que mantiene abiertas las dudas sobre la postura definitiva de Washington.
En paralelo, Marcelo Ebrard ha destacado que uno de los principales puntos de coincidencia entre ambos gobiernos es la necesidad de reducir la dependencia de importaciones procedentes de Asia, particularmente en sectores estratégicos como farmacéutica, semiconductores y electrónica, donde la dependencia conjunta de México y Estados Unidos supera el 85 por ciento.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró este jueves que su administración mantiene negociaciones para eliminar los aranceles vigentes y convencer a Washington de que una relación comercial sin barreras beneficia a ambas economías.
“Lo mejor para Estados Unidos y México es que no estén los aranceles”, sostuvo la mandataria, quien además defendió la posición competitiva de México dentro del mercado norteamericano frente a otras economías globales.
El T-MEC, que concentra cerca del 30 por ciento de la economía mundial, fue negociado durante el primer mandato de Donald Trump y sustituyó en 2020 al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), acuerdo que el mandatario republicano consideraba desfavorable para los intereses estadounidenses.
La revisión que comenzará el 1 de julio es vista por gobiernos, inversionistas y empresas como una de las decisiones económicas más relevantes para el futuro de la integración productiva y comercial de América del Norte.















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