A 21 años de la inauguración del Metrobús, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, aseguró que la creación del sistema marcó un antes y un después en la movilidad de la capital del país al poner fin al modelo que obligaba a los operadores de microbuses a competir por pasajeros en las calles y sustituirlo por un esquema empresarial de transporte público.
Al recordar su participación en el proyecto cuando se desempeñaba como secretaria de Medio Ambiente del entonces Gobierno del Distrito Federal, la mandataria afirmó que el principal cambio no fue la sustitución de microbuses por autobuses articulados, sino la transformación de la estructura de operación del transporte concesionado.
“Lo vemos como si nada más hubiéramos sustituido los microbuses por autobuses y todos van en un carril, pero el fondo más importante fue el cambio sustantivo en la manera de operación del transporte público”, sostuvo.
Sheinbaum explicó que durante décadas los operadores de microbuses dependieron de la cantidad de pasajeros que lograban captar para obtener ingresos, lo que generaba una competencia permanente en las vialidades.
“Lo que genera es una competencia permanente en la calle por el pasaje, porque si tu salario depende de la cantidad de pasajeros que subes, pues entonces te metes en tercera fila, en segunda fila y vas queriendo sacar pasaje”, señaló.
Frente a ese escenario, recordó, el gobierno capitalino emprendió una compleja negociación para convencer a cientos de concesionarios de abandonar el modelo individual y constituirse como empresas transportistas.
“Convencer a todos los que tenían concesiones de microbús de que se pasaran a hacer empresa fue el cambio de fondo”, afirmó.
La Presidenta detalló que los concesionarios se asociaron para adquirir autobuses de mayor capacidad, mientras que el gobierno les otorgó apoyos para cubrir los enganches de las unidades. A partir de entonces, los operadores comenzaron a trabajar bajo esquemas salariales formales, dejando atrás la lógica de la competencia por el pasaje.
La mandataria reveló que la construcción del proyecto enfrentó resistencias y requirió casi dos años de diálogo con transportistas de la entonces Ruta 1.
“Recuerdo que fui con el presidente López Obrador, entonces jefe de Gobierno, y le dije que quería iniciar este proyecto. Me respondió: ‘Yo creo que te va a ser muy difícil, pero adelante’. Fueron dos años de negociación”, relató.
Sheinbaum destacó que uno de los elementos que diferenciaron al Metrobús de experiencias similares en otras ciudades fue la decisión de integrar a los concesionarios al nuevo sistema en lugar de desplazarlos.
“El objetivo no era sacar a los que tenían concesión, sino incorporarlos al proceso. Aquí la empresa sigue siendo de los antiguos concesionarios”, subrayó.
La jefa del Ejecutivo recordó que el nacimiento del Metrobús también implicó la modernización de los mecanismos de pago mediante tarjetas electrónicas y la consolidación de un modelo de operación más ordenado y eficiente.
Durante la ceremonia conmemorativa, evocó a quienes participaron en el diseño e implementación del proyecto, entre ellos Francisco Garduño, Alejandro Encinas Rodríguez, Luz Elena González Escobar y Jesús Padilla Zenteno, quienes participaron en las negociaciones y puesta en marcha del sistema.
“Fue un proceso muy largo y muy interesante”, concluyó.
A más de dos décadas de su inauguración, el Metrobús se mantiene como uno de los proyectos de movilidad más emblemáticos de la Ciudad de México y un referente nacional en la reorganización del transporte público concesionado.















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