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(Opinión) Mano Negra: El periodismo no necesita que el gobierno le diga cómo informar; necesita libertad e independencia para responder ante los hechos

Libertad de prensa frente a regulación y derechos de las audiencias.

MANO NEGRA

  • Por Héctor González Escobar

“La libertad de prensa
no es un privilegio de los periodistas,
es un derecho del ciudadano”:
Walter Cronkite

En medio de la intensa controversia política que ha desatado la iniciativa del gobierno de Claudia Sheinbaum en materia de derechos de las audiencias, conviene regresar a un principio elemental del periodismo. No al de las leyes ni al de los reglamentos, sino a la búsqueda de la verdad, la lealtad hacia los ciudadanos y la disciplina de la verificación.

Renato Leduc, cirenaico poeta y periodista, sintetizó ese compromiso en cinco reglas de oro que, pese al paso del tiempo, conservan una vigencia incuestionable: 1) no ser pendejo; 2) darse cuenta de las cosas; 3) analizar de dónde vienen los sucesos y dimensionar su verdadero peso; 4) escribir con absoluta objetividad y sinceridad; y 5) llamar a las cosas por su nombre. «Si un tipo es un auténtico hijo de la chingada, hay que decirlo como tal», afirmaba sin rodeos.

Más allá de la florida expresión, el fondo del mensaje es contundente: el periodismo no está para complacer al poder, a los intereses económicos o a las mayorías, sino para buscar la verdad y nombrarla con claridad.

La iniciativa presidencial sostiene que busca “fortalecer los derechos de las audiencias, garantizar una información más transparente y ofrecer mecanismos para que los ciudadanos puedan exigir el cumplimiento de estándares éticos en los medios de comunicación”.

Obliga además a “los medios de comunicación a transparentar sus contenidos, contar con un código de ética y designar personas defensoras de las audiencias”, sin imponer sanciones directas sobre lo que es verdad o falsedad por parte de la información que emite el Estado.

Sus críticos, en cambio, advierten que cualquier disposición que permita al Estado influir, directa o indirectamente, en los contenidos informativos representa un riesgo para la libertad editorial y abre la puerta a la censura o, cuando menos, a la autocensura.

En una democracia, el debate sobre estos temas no debe reducirse a una confrontación entre gobierno y medios de comunicación. El verdadero punto de discusión es cómo proteger simultáneamente dos derechos fundamentales: el derecho de las audiencias a recibir información veraz y el derecho de los periodistas y los medios a ejercer su labor con plena libertad e independencia.

Las palabras de Renato Leduc recuerdan que la mejor defensa del periodismo no está en una ley, sino en la integridad de quienes lo ejercen. Un periodista no necesita que el gobierno le diga cómo informar; necesita libertad para investigar, independencia para publicar y responsabilidad para responder únicamente ante los hechos.

SHEINBAUM PRETENDE ERIGIRSE EN AUDIENCIA PARA PROTEGERSE A SÍ MISMA: JOSÉ CARREÑO

De entre las voces que están inmersas en el debate de los Lineamientos para Proteger los Derechos de las Audiencias, destaca la del académico y periodista José Carreño Carlón quien asegura que “Claudia Sheinbaum pretende erigirse en audiencia para protegerse a sí misma, a pesar de que en el proceso de comunicación es la principal emisora”.

Recordó que es la propia Presidencia de la República la que “monopoliza desde sus conferencias matutinas junto con los medios públicos, que se convirtieron en partidistas, aunque pertenecen al Estado, la que define la agenda pública”.

En la mesa Conversaciones para Decidir con Libertad de LA AURORA, periódico digital independiente, que conducen los periodistas Pablo Hiriart y Julián Andrade, Carreño destacó que “por esa razón los lineamientos son una iniciativa de control de la comunicación, pues no es la audiencia el principal definidor del proceso de comunicación, es la propia mandataria”.

Más adelante, Carreño Carlón advirtió que los “lineamientos tienen como propósito imponer normas restrictivas del ejercicio periodístico y de la libertad de expresión. Esta propuesta, añadió, obedece a un régimen más que autoritario, totalitario, porque busca silenciar a los medios a través de la mano dura”.

Comentó que a lo largo de los años ha habido muchos intentos por regular a los medios de comunicación, pero “no había habido una embestida tan clara contra las libertades de expresión y de los derechos informativos”.

Recordó que hace unos meses la presidenta Sheinbaum se quejó de la publicación de un periodista, y desde entonces advirtió que se preparaba un reglamento de audiencias para que, según la misma mandataria, los periodistas “no hablen sin comprobar”.

Sobre los señalamientos de la propia mandataria en el sentido de que lo que se pretende es la autorregulación, destacó que el peor camino es que sea el gobierno el que interprete las normas y al mismo tiempo las imponga. “Eso ya no es autorregulación”, resaltó.

Cuestionado sobre si le alcanzará al gobierno para golpear las libertades, el especialista señaló que “hay la impresión en los medios de comunicación de que sacar adelante estos lineamientos es una decisión tomada por quienes controlan el poder político en México”.

Destacó que someter esa propuesta a consulta a través de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones tiene el claro propósito de darles legitimidad.

“Abre un cálculo quizás optimista, pero también realista del poder político en el sentido de que también hay agravios por parte de la gran industria de la comunicación audiovisual. Es muy antiguo el agravio”, comentó.

Finalmente, dijo que la “autorregulación se debilita cuando es el propio Estado, a través de la CRT, el regulador, pues será un organismo dependiente del gobierno el que tenga el monopolio de las decisiones, incluyendo las que tienen que ver con los compromisos de autorregulación de los medios”.

AMENAZA PARA EL PERIODISMO, LA CONSOLIDACIÓN DE UN GOBIERNO AUTOCRÁTICO: CAMPOS ORTÍZ

Hace unos días esta MANO REVELADORA acudió a la presentación del libro SOY PERIODISTA, edicion que reúne 23 ensayos de comunicadores que plasmaron su preocupación por el destino de la libertad de expresión y la urgencia de que un sistema democrático proteja y haga vigente esa garantía constitucional.

Con el patrocinio de la Fundación de Comunicadores y Periodistas Latinoamericanos, la obra editorial reunió los trabajos de los profesionales de la información, que a decir del comunicólogo Octavio Campos Ortíz, coautor del volumen, “visualizan un futuro poco halagüeño para una actividad de gran responsabilidad social: mantener enterados a todos los ciudadanos de la actuación de la administración pública y denunciar los abusos del poder”.

“Informar, puntualizó el especialista, no sólo es transmitir las noticias del diario acontecer, es también una tribuna de las demandas de una población que siente los efectos de los yerros gubernamentales, la violencia del crimen organizado y las consecuencias de los grupos del poder fáctico”.

SOY PERIODISTA es una lectura obligada en estos tiempos en donde permea la tentación autoritaria por acotar las libertades. Los escritos de los 23 periodistas representan un baluarte en la defensa de la democracia y del derecho a la libertad de expresión e información, valores que están en peligro al interior de la iniciativa gubernamental promovida desde Palacio Nacional.

“La peor amenaza para el ejercicio periodístico es la consolidación de un gobierno autocrático”, sentenció Campos.

NINGUNA AUTORIDAD PUEDE IMPEDIR QUE SE EXPRESEN IDEAS O SE DIFUNDA INFORMACIÓN: EL EPISCOPADO

El gobierno no tiene por qué determinar quién dice la verdad ni definir qué juicios deben de ser aceptados y cuáles rechazados, reclamó la Arquidiócesis Primada de México al integrarse al debate público, y dejar claro su rechazo a los Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias que impulsa el Gobierno Federal.

En su editorial en el semanario Desde la Fe, la iglesia puntualiza que “ninguna autoridad administrativa puede determinar la veracidad, legitimidad o aceptabilidad de las opiniones”.

Asimismo, la Arquidiócesis planteó que lo que se debería de hacer es ampliar las fuentes de información de los ciudadanos y no intentar afectar la autonomía.

“La libertad de expresión no sólo exige impedir la censura; exige también proteger la capacidad de cada persona para buscar la verdad y formar un juicio libre, sin convertirse en objeto de manipulación o de intereses económicos, ideológicos o tecnológicos”, aseveró.

En este sentido, la iglesia destacó que la comunicación debe contribuir a formar ciudadanos libres, que sean capaces de diferenciar la verdad y que puedan dialogar con respeto, incluso cuando haya diferencias de por medio.

“La diversidad de opiniones sobre un mismo hecho, siempre dentro del respeto a la verdad y los derechos humanos, enriquece la vida democrática y exige de cada ciudadano la responsabilidad de informarse, discernir y formar un juicio propio”, afirmó.

A lo largo de su editorial, la Arquidiócesis insistió en este punto, ya que señaló que “sólo una comunicación fundada en la verdad puede fortalecer la libertad y construir una sociedad auténticamente democrática”.

Por ello, sostuvo que es importante establecer un compromiso ético compartido por autoridades, medios de comunicación, plataformas digitales y ciudadanos con este propósito.

“El debate no consiste únicamente en definir hasta dónde puede llegar la regulación del Estado, sino en asumir la responsabilidad ética que acompaña toda tarea de comunicar”.

Asimismo, la Arquidiócesis dejó en claro que no puede existir censura previa al ejercicio de la libertad de expresión.

“Desde esta perspectiva, ninguna autoridad puede impedir anticipadamente que una persona exprese sus ideas o difunda información, pues resulta incompatible con la libertad que corresponde a toda persona”, afirmó.

NECESITAMOS EJERCER NUESTRO DERECHO A ESCUCHAR TODAS LAS VOCES: PODER CIUDADANO MX

En un manifiesto, la organización PODER CIUDADANO MX, integrado por miembros de distintas organizaciones de la Socidad Civil, ha expresado desde su plataforma, la posición que asumen frente al debate del derecho de las audiencias. Aquí el texto:

Una democracia vive a partir de la pluralidad de voces, la libertad de expresión y el derecho de las y los ciudadanos a escucharlas.

No necesitamos tutores, necesitamos ejercer nuestro derecho a escuchar todas las voces.

Sobre los lineamientos de derechos de las audiencias, exigimos una consulta efectiva, no una simulación. Que se amplíe el plazo.
Exigimos un debate público con audiencias, periodistas, medios de comunicación, medios comunitarios e indígenas, medios independientes, academia y organizaciones civiles.

Que cada una de las opiniones se responda de manera pública y que se explique qué se recogió y qué se desechó.

Ninguna autoridad debe calificar la veracidad de los contenidos, tampoco
desde las mañaneras, y mucho menos sancionar por ello.

Exigimos transparencia en la publicidad oficial; acceso pleno a la información pública, sin reservas injustificadas; protección real a las y los periodistas.

Defendemos nuestro derecho a escuchar la diversidad de voces, a opinar y a expresar nuestras ideas y convicciones sin permiso de nadie.

El texto publicado es responsabilidad del autor, no de Lee Aquí.

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