La falta de oportunidades, desigualdad, violencia, jornadas laborales adversas, estrés y dificultades para acceder a servicios profesionales están golpeando la salud mental de jóvenes y otros sectores de la población, alertaron especialistas y representantes de organizaciones juveniles.
Durante el Foro de Debate Joven 2026: “Salud mental hacia un bienestar integral”, convocado por la diputada Ruth Silva Andraca (PVEM), participantes demandaron fortalecer las políticas públicas, combatir los estigmas sobre los trastornos mentales y ampliar el acceso a atención psicológica.
Advirtieron que la salud mental no puede atribuirse exclusivamente a las condiciones individuales, pues factores económicos, sociales, familiares, laborales y biológicos pueden determinar el bienestar de las personas.
Los especialistas reclamaron, por ello, estrategias multidisciplinarias de prevención y atención que involucren al Poder Legislativo, instituciones sanitarias, universidades y profesionales de diferentes áreas.
Advierten impacto de pobreza y desigualdad
Vivian Torres Arrollo, representante de la asociación Voces del Futuro Nezahualcóyotl, afirmó que la salud mental también debe ser considerada un asunto político, debido al impacto que tienen las condiciones económicas y sociales sobre el bienestar emocional.
“No podemos tener una sociedad sana sin bienestar emocional, ya que muchas veces pedirle salud mental a una persona que no tiene sus necesidades básicas cubiertas, es difícil o casi imposible”, afirmó.
Torres Arrollo sostuvo que factores como vivienda, educación y seguridad inciden directamente en las condiciones emocionales de las personas.
Advirtió además que los problemas de salud mental han sido estigmatizados y señaló que, particularmente entre los hombres, pueden manifestarse mediante consumo de alcohol o drogas.
“Es por eso que como jóvenes debemos alzar la voz y ver qué se está haciendo desde la Cámara de Diputados y cuánto dinero se está invirtiendo en la salud mental”, reclamó.
Alertan por suicidio, depresión y adicciones entre jóvenes
Saúl Beltrán, representante de Voces Jóvenes MX, alertó sobre los suicidios entre la población juvenil y relacionó parte de la problemática con la falta de oportunidades, la depresión y las adicciones.
Consideró necesario generar mayores oportunidades e iniciativas dirigidas a este sector para que las nuevas generaciones puedan definir con mayor claridad sus proyectos personales y sociales.
Diego Alberto Soria Medina, psicólogo e integrante del Laboratorio de Neurobiología Molecular y Celular de la Glía de la Facultad de Medicina de la UNAM, pidió al Congreso construir propuestas transdisciplinarias con especialistas y no limitar las decisiones a perspectivas legislativas o económicas.
Señaló que una política integral permitiría combatir los estigmas relacionados con depresión, ansiedad, trastorno bipolar, autismo y esquizofrenia, entre otras condiciones.
También llamó a normalizar el acceso a consultas y terapias y advirtió sobre el costo que representa actualmente recibir atención profesional.
‘No es una debilidad’
Soria Medina sostuvo que la salud mental no puede entenderse de manera aislada, pues también responde a la forma en que el cerebro procesa condiciones de incertidumbre, violencia y desigualdad.
“La depresión y la ansiedad tienen bases biológicas reales”, explicó.
“No es una debilidad, es una respuesta de nuestro cuerpo en un entorno que nos sobrepasa”, afirmó.
El especialista consideró que identificar los factores ambientales, sociales y económicos relacionados con el deterioro de la salud mental permitiría exigir mejores políticas públicas y facilitar la búsqueda de atención profesional.
También denunció que se ha retirado apoyo a diversas instituciones y pidió volver a impulsar servicios psicológicos accesibles para la población.
Alertan daños físicos asociados a problemas mentales
Paola Mejía Ortiz, maestra en ciencias con formación en neurobiología y licenciada en bioquímica diagnóstica por la UNAM, señaló que los trastornos mentales también deben analizarse desde su dimensión biológica.
Explicó que factores sociales, económicos y psicológicos pueden provocar efectos directos sobre el organismo y eventualmente contribuir al desarrollo de enfermedades metabólicas, cardiovasculares o degenerativas.
Advirtió que reducir los trastornos mentales a estar triste, padecer estrés o tener dificultades para concentrarse minimiza un problema que puede implicar alteraciones cerebrales y corporales.
Mejía Ortiz señaló que la falta de sueño, una alimentación poco saludable y la exposición permanente al estrés pueden incrementar la vulnerabilidad del organismo.
Por ello, llamó a combatir tanto la estigmatización de los padecimientos mentales como su normalización o minimización.
Ponen foco en suicidio de médicos residentes
Otro de los focos de alerta fue la salud mental del personal médico residente.
Enrique Karim Álvarez Domínguez, médico cirujano, investigador y docente universitario, advirtió que la ausencia de una cifra oficial sobre suicidios entre residentes dificulta conocer la magnitud del problema y diseñar políticas efectivas de prevención.
Identificó entre las áreas de riesgo la insuficiente comunicación entre universidades y hospitales, así como vacíos normativos relacionados con las jornadas laborales y las consecuencias para las instituciones que incumplen las disposiciones.
Cuestionan jornadas y condiciones hospitalarias
Álvarez Domínguez sostuvo que se ha priorizado la operatividad de los hospitales por encima de la sostenibilidad y seguridad del personal, situación que puede generar riesgos tanto para médicos residentes como para pacientes.
Advirtió que no medir el fenómeno impide generar intervenciones adecuadas para prevenirlo.
“El hecho de no estar haciendo algo al respecto o no estar midiéndolo para poder prevenirlo es hacer caso omiso”, sostuvo.
El especialista afirmó que el objetivo de las políticas de prevención debe ser proteger tanto a los usuarios de los servicios de salud como a quienes se encuentran en proceso de formación médica.
Los participantes coincidieron en que enfrentar el deterioro de la salud mental requiere más prevención, acceso a profesionales, recursos públicos y políticas que atiendan simultáneamente las causas sociales, económicas, laborales y biológicas del problema.















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