Frente a una crisis que mantiene a miles de familias buscando a sus seres queridos, la Iglesia católica lanzó este domingo un reclamo al Estado mexicano: prevenir las desapariciones, buscar inmediatamente a las víctimas, investigar los casos y terminar con la impunidad son obligaciones irrenunciables de las autoridades.
En el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, la Iglesia pidió convertir la búsqueda de personas en una “causa nacional” y advirtió que México no puede acostumbrarse a una tragedia que ha obligado a madres y familiares a asumir labores que corresponden a las instituciones.
El pronunciamiento fue difundido en la editorial Desde la Fe, que llamó a autoridades y sociedad a mirar de frente una de las heridas más graves del País.
Iglesia exige al Estado asumir búsqueda de desaparecidos
La Iglesia sostuvo que acompañar a los colectivos y familias buscadoras no significa sustituir las responsabilidades gubernamentales.
“El Estado tiene la responsabilidad irrenunciable de prevenir las desapariciones, buscar de manera inmediata y efectiva, investigar, procurar justicia y generar las condiciones para que estos hechos no se repitan”, señaló la editorial.
El mensaje fue acompañado por una advertencia frente a la falta de resultados y la impunidad:
“No puede haber reconciliación construida sobre la impunidad ni diálogo que pretenda esconder la verdad”.
La postura coincide con las demandas planteadas este domingo por familiares de personas desaparecidas, quienes reclamaron que, pese a la existencia de leyes e instituciones especializadas, los mecanismos gubernamentales todavía no se traducen en resultados suficientes para localizar a sus familiares, esclarecer los hechos y garantizar justicia.
Pide convertir búsqueda en “causa nacional”
Para la Iglesia, la dimensión del problema obliga a dejar de considerar las desapariciones como una tragedia exclusiva de las familias afectadas.
“La desaparición de personas es una herida de México y, por ello, su búsqueda debe convertirse en una causa nacional”, estableció.
El planteamiento demanda instituciones capaces de responder, pero también una sociedad que acompañe a las víctimas y abandone la indiferencia.
Advierte contra normalizar desapariciones
El Episcopado alertó además sobre el riesgo de convertir la crisis en una sucesión de cifras y estadísticas.
Detrás de cada registro, señaló, existe una persona ausente y una familia que continúa esperando.
La Iglesia pidió por ello evitar la “peligrosa tentación de acostumbrarnos” a las desapariciones y mantener en el centro de la discusión pública a las víctimas y sus familiares.
Reconoce Iglesia labor de madres buscadoras
En su posicionamiento, la Iglesia reconoció especialmente el trabajo de las madres buscadoras y organizaciones civiles que recorren distintos puntos del País para localizar a sus familiares.
Destacó su dolor, valentía y tenacidad, y sostuvo que esos colectivos han conseguido avances y hallazgos decisivos que mantienen vigente la exigencia de justicia.
El llamado adquiere mayor relevancia ante las denuncias de familias que sostienen que el aparato institucional todavía no produce los resultados esperados.
Este domingo, familiares de desaparecidos exigieron en la Ciudad de México búsquedas inmediatas desde las primeras horas, investigaciones eficaces y acciones para combatir la impunidad.
Parroquias abren puertas a familias buscadoras
La Iglesia también pidió pasar del pronunciamiento a acciones concretas.
A través del Diálogo Nacional por la Paz, iniciativa impulsada por la Conferencia del Episcopado Mexicano y los jesuitas, convocó a las iglesias del País a recibir y acompañar a familias buscadoras.
Entre las acciones propuestas están abrir espacios durante las celebraciones religiosas, instalar Buzones de Paz, mencionar a las personas desaparecidas en las oraciones y acompañar las actividades convocadas por sus familiares.
“Mientras ellas buscan, ¿dónde estamos nosotros?”
El mensaje eclesiástico cerró con un cuestionamiento dirigido no sólo a las autoridades, sino también a una sociedad que, advirtió, corre el riesgo de acostumbrarse a las ausencias.
La exigencia central quedó planteada en dos direcciones: que el Estado cumpla con buscar, investigar y procurar justicia, y que la sociedad deje de mirar hacia otro lado.
“Mientras miles de familias siguen buscando a quienes aman, ¿dónde estamos nosotros?”, cuestionó la Iglesia.
Y lanzó una convocatoria: que la búsqueda de quienes faltan encuentre a México cerca de las víctimas y no del lado de la indiferencia.














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