El canciller Roberto Velasco viajará el próximo 7 de septiembre a China para reunirse con el ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, en momentos en que la relación bilateral enfrenta presiones por la política arancelaria aplicada por México a productos provenientes de países con los que no mantiene tratados de libre comercio.
La Secretaría de Relaciones Exteriores informó que será la primera visita de Velasco a China desde que asumió la Cancillería, el pasado 1 de abril.
“Esta visita permitirá fortalecer el diálogo político y la agenda de cooperación entre ambos países”, señaló la dependencia al anunciar el encuentro.
Como parte de la gira, el secretario también inaugurará el Consulado de México en Chongqing, una de las ciudades de mayor peso industrial y económico del gigante asiático.
Llega a Pekín con disputa arancelaria sobre la mesa
El viaje ocurre en un momento especialmente delicado para la relación comercial.
Desde el 1 de enero de 2026 entró en vigor el paquete de modificaciones arancelarias impulsado por el Gobierno de Claudia Sheinbaum para productos originarios de países con los que México no tiene acuerdos comerciales.
La administración federal sostiene que la medida busca proteger alrededor de 350 mil empleos en sectores como el automotriz, siderúrgico, calzado, textil y vestido, además de reducir la dependencia de importaciones y elevar el contenido nacional dentro de las cadenas productivas.
Aunque México ha insistido en que los aranceles no fueron diseñados específicamente contra China, Pekín ha resultado uno de los principales afectados.
En marzo, el Ministerio de Comercio chino advirtió que las medidas mexicanas afectan exportaciones de ese país por más de 30 mil millones de dólares y aseguró que China se reservaba el derecho de adoptar represalias comerciales.
Los nuevos gravámenes alcanzan hasta 35 por ciento para diversos productos provenientes de naciones sin tratado comercial con México, con especial impacto para sectores chinos como automóviles y autopartes.
México busca cuidar relación con China sin comprometer posición frente a EU
El encuentro de Velasco con Wang Yi adquiere además una dimensión geopolítica.
México atraviesa simultáneamente negociaciones comerciales complejas con Estados Unidos en torno al T-MEC y a los aranceles estadounidenses aplicados al acero, aluminio y sector automotriz.
Apenas esta semana, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, sostuvo conversaciones con el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, para intentar destrabar diferencias comerciales en momentos de incertidumbre sobre el futuro del acuerdo norteamericano.
La política mexicana enfrenta así un equilibrio complicado: proteger sectores industriales nacionales, preservar su integración económica con Estados Unidos y Canadá y, al mismo tiempo, evitar un deterioro mayor de las relaciones comerciales con China.
China, pieza clave en el tablero comercial mexicano
El Gobierno mexicano ha defendido su política arancelaria como parte del Plan México, estrategia con la que busca sustituir importaciones, fortalecer proveedores nacionales y elevar la inversión productiva.
Marcelo Ebrard ha argumentado que México registra un fuerte desequilibrio comercial con Asia, región de la que importa alrededor de diez veces más de lo que exporta.
En ese escenario, la visita de Velasco adquiere un significado superior al de una gira diplomática ordinaria.
El canciller llegará a China después de visitar en agosto Corea del Sur y Washington, donde abordó cooperación económica, tecnología, semiconductores y cadenas de suministro con funcionarios estadounidenses.
Velasco y Wang Yi medirán hasta dónde llega la tensión
La reunión del 7 de septiembre será el primer encuentro de este nivel encabezado por Velasco en China desde que tomó las riendas de la política exterior mexicana.
Aunque la SRE presentó la visita como un esfuerzo para ampliar el diálogo político y la cooperación, el contexto coloca inevitablemente las diferencias comerciales entre los asuntos centrales de la relación.
Pekín ha dejado claro que considera perjudiciales las nuevas barreras mexicanas, mientras que la Administración de Sheinbaum sostiene que defenderá su industria nacional y buscará reducir la dependencia de importaciones.
La reunión con Wang Yi mostrará hasta qué punto ambos gobiernos pueden separar la cooperación diplomática de una disputa comercial que amenaza con crecer justo cuando México enfrenta, además, presiones económicas provenientes de Washington.














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