Antes de quitar el celular a los hijos, padres deben mirar el suyo: Desde la Fe

Iglesia pide a padres dar ejemplo antes de limitar celulares a hijos.

Ante el debate por restringir el uso de celulares en las escuelas, Desde la Fe lanzó un llamado que apunta directamente a los adultos: antes de quitarles el teléfono a niños y adolescentes, los padres deberían revisar cuánto tiempo pasan mirando el suyo.

En su editorial publicado este 5 de septiembre, la revista de la Arquidiócesis Primada de México sostiene que regular teléfonos y tabletas en los planteles puede ser un buen comienzo, pero advierte que ninguna prohibición resolverá por sí sola el problema si no existe una verdadera educación digital en las familias.

Desde la Fe: prohibir el celular no resolverá el problema

El editorial reconoce que el uso excesivo de pantallas puede favorecer la distracción, fragmentar la atención y dificultar la concentración de niños y adolescentes.

También advierte que los menores enfrentan una exposición permanente a tendencias, opiniones, modelos de vida, información y desinformación, justo en una etapa en la que todavía están formando sus criterios y personalidad.

Pero el mensaje central va más allá de los alumnos.

Desde la Fe considera un error pensar que basta con impedir que un menor utilice el celular durante varias horas en la escuela si después regresa a una casa donde cada miembro de la familia permanece concentrado en su propia pantalla.

Padres exigen soltar el teléfono mientras miran el suyo

La publicación plantea una serie de cuestionamientos dirigidos a los adultos: cuántas veces piden a sus hijos dejar el celular mientras ellos continúan revisando el suyo, cuántas conversaciones familiares son interrumpidas por una notificación y cuántas veces están físicamente junto a sus hijos sin prestarles verdadera atención.

“El problema de las pantallas no pertenece exclusivamente a las nuevas generaciones”, sostiene el editorial.

La revista advierte que también los adultos han permitido que los dispositivos ocupen espacios que anteriormente correspondían a la conversación, la lectura, el descanso, el silencio y la convivencia familiar.

Pide educar, no sólo prohibir

Para Desde la Fe, la discusión no debería reducirse a decidir si los celulares pueden o no entrar a las aulas.

El reto, sostiene, consiste en enseñar a niños y jóvenes a utilizar responsablemente la tecnología y a desarrollar criterios frente a la enorme cantidad de contenidos que reciben diariamente.

La publicación distingue entre saber utilizar técnicamente un dispositivo y aprender a relacionarse responsablemente con él.

Redes sociales pueden ganar autoridad sobre padres y maestros

Otro de los riesgos señalados es la influencia que pueden adquirir las redes sociales sobre los menores.

El editorial considera positivo que los estudiantes cuestionen, comparen información y desarrollen pensamiento crítico, pero advierte que existe un problema cuando lo que circula en las plataformas digitales adquiere mayor autoridad que la palabra de padres y maestros simplemente porque resulta más atractivo o popular.

Por ello, plantea una educación digital que involucre de manera conjunta a alumnos, profesores y familias.

Los padres, subraya, también necesitan herramientas para establecer límites, acompañar a sus hijos y gestionar su propia relación con la tecnología.

“No hagamos de la prohibición una forma de tranquilizar nuestra conciencia”

En uno de sus planteamientos más críticos, Desde la Fe señala que restringir los celulares en las escuelas puede ser positivo, pero pide no utilizar la prohibición como una forma de tranquilizar la conciencia de los adultos ni convertirlos en jueces de las nuevas generaciones.

La publicación sostiene que educar para el mundo digital exige algo más difícil que establecer reglas: requiere tiempo, presencia y acompañamiento.

El reto: escuchar a los hijos sin mirar la pantalla

La pregunta final del editorial coloca la responsabilidad directamente sobre padres y adultos.

No sólo se trata de conocer qué ven los menores en internet, sino de sentarse con ellos, escuchar sus preocupaciones y ayudarlos a desarrollar criterios para distinguir lo que encuentran en una pantalla.

El desafío, concluye el planteamiento, también implica que los padres sean capaces de poner en pausa su propio celular para escuchar a sus hijos.

Así, mientras México discute nuevas reglas para el uso de dispositivos en las escuelas, Desde la Fe plantea que la batalla contra el abuso de las pantallas quizá no empiece en el salón de clases.

Empieza en casa y, muchas veces, en el teléfono de los propios padres.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

RSS
Follow by Email
Facebook
X (Twitter)
YouTube
Instagram
Telegram
WhatsApp
FbMessenger
Tiktok
¡La URL se ha copiado correctamente!