México necesita una reforma fiscal amplia que fortalezca de manera permanente los ingresos públicos, ante la presión creciente que representan las pensiones, los programas sociales y otros gastos obligatorios para las finanzas del país, advirtió Adriana García, coordinadora de Análisis Económico de México ¿cómo vamos?
En entrevista con Lee Aquí, la especialista señaló que el Paquete Económico 2027 parte de supuestos macroeconómicos más realistas que en ejercicios anteriores, pero no resuelve el problema estructural de una recaudación limitada frente a compromisos de gasto que seguirán aumentando durante los próximos años.
“México necesita ingresos presupuestarios más fuertes, necesita una base tributaria más amplia. Para ello se requiere una reforma fiscal amplia”, afirmó.
Adriana García sostuvo que las medidas de fiscalización, combate a la evasión y los cambios contenidos en la miscelánea fiscal pueden aportar recursos adicionales, pero tienen un límite y no sustituyen una estrategia tributaria de largo plazo, por lo que “todos tenemos que pagar los impuestos que nos corresponden, pero esto tiene un límite”.
En este sentido, destacó que la presión se vuelve particularmente relevante en el caso de las pensiones, cuyo peso dentro del gasto público seguirá aumentando conforme avance el envejecimiento de la población mexicana, ya que “las pensiones alcanzan el 6% del PIB y las pensiones no contributivas, en especial la pensión de adultos mayores, no contienen una fuente de financiamiento específica”.
Para la analista en materia económica, el problema no se limita al presupuesto del próximo año, ya qe México enfrenta una transición demográfica que obligará al Estado a destinar cada vez más recursos al pago de pensiones mientras disminuye el margen disponible para inversión y otras políticas públicas.
“El problema es que es un paquete anual cuando México necesita un paquete multianual que evidencie los gastos, sobre todo de una transición demográfica donde hacia el año 2050 va a haber más personas de 60 años y más que jóvenes”, advirtió.
Pensiones reducen margen para otras políticas
La coordinadora de Análisis Económico de México ¿cómo vamos? explicó que buena parte del presupuesto federal ya está comprometido antes de que el gobierno pueda decidir cómo utilizar los recursos restantes.
Entre esos compromisos se encuentran las pensiones, el costo financiero de la deuda, las participaciones a estados y municipios y los programas sociales que cuentan con protección constitucional.
“Cuando quitamos todos estos gastos que tienen que ocurrir, el gobierno tiene muy poco margen de maniobra para impulsar una agenda de inversión”, afirmó.
La especialista indicó que estimaciones sobre las finanzas públicas ubican el espacio fiscal disponible en menos de dos puntos del PIB, lo que reduce considerablemente la posibilidad de utilizar el presupuesto como una herramienta para impulsar crecimiento económico.
“Ese espacio fiscal son los ingresos menos los gastos ineludibles. Hablamos de costo de deuda, participaciones de estados y municipios, pero también las pensiones, y hay que sumar los programas sociales que se han elevado a rango constitucional”, explicó.
En ese escenario, agregó, el gobierno enfrenta cada año una disyuntiva más estrecha: aumentar ingresos, reducir otros rubros de gasto o recurrir a mayor endeudamiento, ya que “entre menos se recaude, los gastos se van a complementar con deuda”.
Reforma fiscal, pendiente estructural
En la charla con Lee Aquí, Adriana García señaló que la ausencia de una reforma fiscal integral es uno de los principales pendientes del Paquete Económico 2027.
“Lo que no sorprende, pero era necesario, era una reforma fiscal amplia. Esto no sucede”, afirmó.
Reconoció que existe un compromiso político del gobierno federal de no crear ni aumentar impuestos, pero señaló que eso no elimina la necesidad de encontrar nuevas fuentes permanentes de ingresos.
“A la luz de bajos ingresos públicos se necesita una solución de mediano a largo plazo y no únicamente transitar de un año a otro”, dijo.
La especialista consideró que las modificaciones fiscales previstas para 2027 pueden ayudar a reducir parcialmente las presiones sobre el déficit, pero no solucionan el problema estructural, “debido a que el próximo año vamos a estar en la misma disyuntiva de que se necesita ampliar la base de ingresos presupuestarios”.
Afirmó que el país no puede depender indefinidamente de una mayor fiscalización para sostener el incremento de sus ingresos tributarios.
“Las medidas tributarias mediante la fiscalización tienen un tope, sobre todo cuando vemos una economía que no crece o que crece de manera insuficiente”, explicó.
Economía débil limita la recaudación
En la entrevista la especialista advirtió que el problema fiscal también está estrechamente relacionado con el bajo crecimiento económico.
Los ingresos tributarios dependen del desempeño de la economía, del empleo formal, de los salarios y del consumo, por lo que una actividad económica débil termina limitando la recaudación por ISR e IVA.
“No podemos esperar que el ISR y el IVA sigan aumentando cuando vemos una economía que no crece lo suficiente”, afirmó.
Indicó que el ISR ya ha mostrado señales de debilidad relacionadas con el bajo crecimiento y subrayó que sin una recuperación sostenida de la inversión será difícil elevar la capacidad recaudatoria.
“Sin inversión no vamos a tener crecimiento económico sostenible, no sólo para el bienestar de las familias, sino también para tener finanzas públicas sanas”, sostuvo.
Para México, ¿cómo vamos?, la inversión constituye uno de los principales motores para elevar la productividad, generar empleos formales y fortalecer las fuentes tributarias del Estado.
“Tenemos a la inversión como el principal motor de crecimiento económico y de generación de empleo de calidad”, afirmó.
Ajuste fiscal ha golpeado a la inversión
La especialista señaló que la restricción presupuestaria ha provocado que parte del ajuste fiscal se concentre en la inversión pública, ya que el gobierno, explicó, enfrenta dificultades para reducir programas sociales mientras tampoco se ha impulsado una ampliación profunda de los ingresos tributarios.
“No vamos a ampliar la base de ingresos, pero entonces tenemos que reducir los gastos y no podemos tocar el gasto social; entonces la reducción ha venido en el rubro de inversión”, señaló.
Adriana García advirtió que disminuir la inversión puede generar costos de largo plazo para la economía mexicana, debido a que el país está perdiendo las capacidades para ser más productivo y competitivo en los siguientes años.
Además, recordó que la mayor parte de la inversión en México proviene del sector privado, por lo que la falta de dinamismo también afecta las posibilidades de crecimiento.
Paquete 2027, realista pero insuficiente
Pese a estas presiones, García reconoció que Hacienda presentó para 2027 supuestos económicos más cercanos a las expectativas del mercado y del Banco de México.
“Lo que Hacienda nos presentó fue un paquete económico medianamente equilibrado, con supuestos macroeconómicos realistas, en línea con el consenso del mercado, sobre todo en crecimiento económico”, explicó.
La previsión oficial de crecimiento ronda 2%, mientras que el sector privado estima cerca de 1.8%, una diferencia menor a la observada en otros ejercicios presupuestarios.
Sin embargo, para la especialista, el problema central no está en las previsiones de un solo año, sino en la ausencia de una ruta de largo plazo para financiar compromisos crecientes.
“Es un paquete que sirve para transitar el año 2027. ¿Qué va a pasar hacia los siguientes años con las dinámicas del gasto?”, cuestionó.
Pemex añade presión, aunque baja el apoyo
A las presiones derivadas de las pensiones y los programas sociales se suman las necesidades financieras de Petróleos Mexicanos.
García señaló que el plan de Pemex anticipaba que la empresa podría dejar de requerir apoyo gubernamental para 2027, pero esto no sucederá.
“El plan de Pemex anticipaba que para el año 2027 ya no requeriría ningún apoyo del gobierno federal. Eso no sucede”, dijo.
No obstante, reconoció que las aportaciones previstas son considerablemente menores a las del año anterior.
“Esperábamos ver que ya no hubiera aportaciones a Pemex; sin embargo, éstas son 70% menores a las que fueron el año pasado”, indicó.
De acuerdo con las cifras mencionadas por la especialista, las aportaciones bajarían de alrededor de 263 mil millones de pesos en 2026 a cerca de 81 mil millones en 2027.
El reto es financiar el futuro
García insistió en que México necesita discutir no sólo cuánto gastará en 2027, sino cómo financiará durante los próximos años obligaciones que crecerán de manera prácticamente automática.
La combinación de una población que envejece, mayores transferencias sociales, necesidades de inversión, compromisos financieros y una base recaudatoria limitada puede reducir aún más el margen presupuestal.
“Vemos presiones de gasto que no se resuelven, obviamente, y no se van a resolver en un año, pero la miscelánea fiscal tampoco las resuelve en el mediano plazo”, afirmó.
Por ello, consideró que una reforma fiscal debe acompañarse de políticas que reactiven la inversión y permitan acelerar el crecimiento económico.
“Necesitamos no sólo una reforma fiscal; necesitamos que la inversión mixta y estos mecanismos que incentivan la inversión funcionen para que México tenga un crecimiento económico mayor y este dinamismo genere mayor recaudación tributaria”, concluyó.














Deja una respuesta