La reforma constitucional que restringe el acceso a la Presidencia de la República, gubernaturas y la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México a ciudadanos con doble nacionalidad envía una “pésima señal” a inversionistas y empresarios binacionales, advirtió Larry Rubin, presidente de la American Society of Mexico (AmSoc).
El dirigente empresarial cuestionó que el Congreso avance en una modificación que, dijo, establece diferencias entre ciudadanos mexicanos dependiendo de si cuentan o no con una segunda nacionalidad, situación que podría generar incertidumbre entre quienes mantienen inversiones, empresas y vínculos económicos entre México y Estados Unidos.
AmSoc ha sostenido que cualquier distinción de este tipo puede ser interpretada por la comunidad empresarial como una señal de incertidumbre y exclusión, particularmente entre inversionistas y empresarios binacionales.
Rubin: doble nacionalidad no implica doble lealtad
Rubin rechazó que poseer dos pasaportes pueda utilizarse como parámetro para determinar la lealtad de una persona hacia México.
“La lealtad a México se demuestra con actos, no con pasaportes”, ha sostenido el presidente de AmSoc al cuestionar la reforma impulsada por la Presidenta Claudia Sheinbaum.
Para el empresario mexicoamericano, la medida parte de una premisa equivocada: asumir que una segunda nacionalidad puede representar un conflicto de lealtades o un riesgo para la soberanía nacional.
Rubin planteó que, en caso de existir preocupaciones sobre seguridad nacional o conflictos de interés, éstas deberían atenderse mediante controles específicos y evaluaciones individuales, y no mediante una restricción general basada en la nacionalidad.
Reforma impactaría a millones de mexicanos
La American Society of Mexico estima que la reforma podría tener implicaciones para más de 15 millones de mexicanos con doble nacionalidad que viven en México, además de unos 40 millones de personas de origen mexicano o mexicanos que residen en Estados Unidos. La propia información difundida sobre el posicionamiento de AmSoc advierte que esas cifras corresponden a estimaciones de la organización.
Rubin ha acusado que limitar derechos políticos de ciudadanos binacionales equivale a generar mexicanos con distintas categorías de derechos.
En entrevista difundida el 2 de octubre, sostuvo que la reforma podría convertir a los binacionales en “ciudadanos de segunda” y reprochó que no se haya realizado un Parlamento Abierto suficientemente amplio para escuchar a especialistas y sectores afectados.
Senado avala nacionalidad única para cargos ejecutivos
La reforma modifica los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución y establece requisitos de nacionalidad mexicana única para quienes pretendan encabezar la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
El Senado aprobó el proyecto el 29 de septiembre, después de que la Cámara de Diputados lo avalara con 344 votos a favor, 116 en contra y una abstención. En la Cámara alta, el dictamen obtuvo 86 votos a favor en lo general.
Quienes cuenten con otra nacionalidad y pretendan competir por esos cargos tendrían que renunciar a ella antes de solicitar su registro como candidatos.
La reforma no elimina la posibilidad de que los mexicanos tengan doble nacionalidad en términos generales; la restricción se concentra en determinados cargos del Poder Ejecutivo federal y estatal.
AmSoc acusa golpe a migrantes y a la confianza económica
Para Rubin, el mensaje resulta contradictorio frente al reconocimiento que el Gobierno mexicano hace constantemente de las aportaciones económicas de la comunidad migrante.
El dirigente ha cuestionado que México reivindique la contribución de sus connacionales en Estados Unidos —incluido el envío de remesas y su participación económica— y, al mismo tiempo, establezca nuevas limitaciones para ejercer determinados derechos políticos.
AmSoc advirtió, además, que introducir diferencias jurídicas entre mexicanos puede repercutir más allá del terreno electoral.
La preocupación, sostuvo la organización, es que empresarios e inversionistas binacionales interpreten la reforma como una señal de incertidumbre sobre el trato que México dará en el futuro a ciudadanos que mantienen vínculos jurídicos, familiares y económicos con más de un país.
“Ser mexicano no se mide por cuántos pasaportes tenemos”
Antes de la votación en el Senado, Rubin llamó públicamente a los legisladores a frenar la iniciativa.
“La doble nacionalidad no significa doble lealtad. Ser mexicano no se mide por cuántos pasaportes tenemos, se mide por nuestro compromiso con México”, expresó en uno de sus llamados contra la reforma.
Tras la aprobación, AmSoc mantuvo su rechazo y acusó que el cambio constitucional restringe derechos políticos sin que los ciudadanos potencialmente afectados hayan tenido una participación suficiente en la discusión legislativa.
Para Rubin, el problema rebasa la disputa por quién puede llegar a una gubernatura o a la Presidencia: toca directamente la imagen de México frente a una comunidad binacional que aporta capital, empresas, empleos y recursos a la economía mexicana.
Y ésa, ha advertido, es precisamente la señal que inversionistas nacionales y extranjeros podrían estar leyendo.















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