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Brasil vota entre Lula y Bolsonaro; Trump acecha el poder en Sudamérica

Brasil decide entre Lula y Flávio Bolsonaro en una elección clave global

Brasil llegó este domingo a las urnas partido prácticamente por la mitad.

El Presidente Luiz Inácio Lula da Silva busca un histórico cuarto mandato, mientras el senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del exmandatario Jair Bolsonaro, intenta recuperar para la derecha el Palacio de Planalto y devolver al bolsonarismo el control de la mayor potencia política y económica de América Latina.

La elección tiene además un espectador particularmente interesado en Washington: Donald Trump.

Flávio Bolsonaro se ha alineado con el Presidente estadounidense y plantea estrechar las relaciones de Brasil con Estados Unidos e Israel, mientras Lula ha convertido la defensa de la soberanía brasileña frente a Washington en uno de los ejes políticos de su campaña.

La disputa llega cerrada. Sondeos publicados en vísperas de la votación colocaban a Lula ligeramente por delante de Bolsonaro en primera vuelta, pero mostraban un escenario prácticamente empatado en un eventual balotaje. Si ninguno supera el 50 por ciento de los votos válidos este domingo, habrá segunda vuelta el 25 de octubre.

Trump se juega otra pieza en el tablero latinoamericano

Brasil no es una elección más para Washington.

Una victoria de Flávio Bolsonaro ampliaría el avance de gobiernos latinoamericanos de derecha cercanos a Trump y daría a la Casa Blanca un aliado en la principal economía sudamericana.

La reelección de Lula, en cambio, mantendría en Brasilia a un mandatario que ha defendido una política exterior de mayor autonomía, profundizado vínculos con China y Europa y sostenido diferencias con Washington en comercio y seguridad. Reuters señala que una victoria del brasileño podría representar un nuevo foco de tensión para la Administración Trump.

En otras palabras: además de Presidente, Brasil decide este domingo de qué lado quiere pararse en un continente que ha virado hacia la derecha.

Flávio busca recuperar el poder que perdió su padre

Detrás de la candidatura de Flávio está inevitablemente Jair Bolsonaro.

El expresidente quedó fuera de la elección y su futuro político y judicial se convirtió en una de las fuerzas que movilizan a su hijo.

Flávio, de 45 años, ha prometido buscar una amnistía para su padre y se presenta como heredero del movimiento conservador que gobernó Brasil entre 2019 y 2022.

El apellido funciona al mismo tiempo como bandera y como carga.

Jair Bolsonaro fue condenado por intentar revertir el resultado de las elecciones de 2022, en las que perdió frente a Lula, y fue impedido de contender en los comicios de este año. Incluso su aparición mediante un avatar generado con inteligencia artificial durante la campaña de Flávio provocó una controversia electoral.

Así, el senador no sólo busca derrotar a Lula.

Busca restaurar políticamente el apellido Bolsonaro.

Lula juega su última gran batalla

Del otro lado está Lula, de 80 años, uno de los dirigentes más longevos y reconocibles de la izquierda latinoamericana.

Gobernó Brasil entre 2003 y 2010, regresó al poder en 2023 después de derrotar a Jair Bolsonaro y ahora busca mantenerse en Planalto cuatro años más.

Su campaña presume avances en reducción de desigualdad y desempleo, pero enfrenta el desgaste provocado por el costo de vida, el endeudamiento de los hogares, la inseguridad y distintos escándalos políticos que han dominado la recta final de la contienda.

Lula ha buscado convertir la votación en una elección entre dos modelos de país. En el cierre de campaña calificó la disputa como una batalla entre “democracia y barbarie”, mientras Bolsonaro apuesta por seguridad, conservadurismo y ruptura con el proyecto de la izquierda.

Una elección demasiado cerrada para declararla resuelta

Las últimas encuestas descartan una ventaja cómoda.

Datafolha colocó a Lula con 48 por ciento frente a 45 por ciento de Flávio en una eventual segunda vuelta, una diferencia dentro de un escenario altamente competitivo. AtlasIntel/Bloomberg registró días antes un virtual empate: 47.7 por ciento para Bolsonaro y 47.6 por ciento para Lula.

En primera vuelta, las diferentes mediciones mantienen a Lula al frente, pero sin garantizar los votos suficientes para evitar el balotaje.

Los brasileños no sólo eligen Presidente. En las urnas también está en juego la composición de la Cámara de Diputados, dos terceras partes del Senado, gubernaturas y legislaturas estatales.

Brasil decide; Washington observa

Con casi 160 millones de ciudadanos habilitados para votar, la jornada trasciende las fronteras brasileñas.

Una victoria de Lula ofrecería un dique al avance conservador que ha recorrido parte de América Latina.

Un triunfo de Flávio Bolsonaro colocaría nuevamente al gigante sudamericano en la órbita política del trumpismo y abriría la puerta al regreso institucional del movimiento construido por su padre.

Por eso, aunque los nombres impresos en la boleta son Lula y Flávio Bolsonaro, hay dos figuras que proyectan su sombra sobre las urnas.

Una está en Brasil y busca reivindicación: Jair Bolsonaro.

La otra está en Washington y quiere otro aliado en el tablero latinoamericano: Donald Trump.

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