Después de años de recorrer desiertos, montes y fosas clandestinas en busca de sus hijos, Cecilia Flores Armenta, fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, obtuvo por primera vez una certificación oficial que reconoce sus conocimientos para localizar personas desaparecidas en México.
La activista, conocida como Ceci Flores, anunció este miércoles 7 de octubre que recibió la acreditación junto con su hija, Milagros de Jesús Valenzuela Flores, convirtiéndose ambas en pioneras entre los familiares de desaparecidos certificados bajo el estándar EC1542.
El reconocimiento llega en medio de una crisis nacional que supera las 130 mil personas desaparecidas y no localizadas, de acuerdo con cifras del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO).
Gobierno reconoce experiencia de madres buscadoras
La certificación fue expedida bajo el Estándar de Competencia EC1542, denominado Búsqueda de personas desaparecidas y no localizadas, del Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (CONOCER).
El documento acredita las capacidades adquiridas por Flores y su hija para desarrollar tareas de búsqueda mediante procedimientos técnicos y metodológicos.
Entre las competencias reconocidas destacan la recopilación de información sobre personas desaparecidas, elaboración de fichas, entrevistas, búsquedas en campo y a distancia, así como la preparación de informes sobre las acciones realizadas.
Sin embargo, la certificación no equivale a un nombramiento como autoridad ni concede facultades ministeriales. Su alcance consiste en acreditar formalmente conocimientos y habilidades para participar en labores de búsqueda.
El reconocimiento marca un precedente para las familias que, durante años, han realizado rastreos con sus propios recursos ante las deficiencias institucionales que denuncian.
Busca desde hace más de una década a sus hijos
La historia de Cecilia Flores está marcada por dos desapariciones.
En 2015 perdió contacto con su hijo Alejandro Guadalupe en Los Mochis, Sinaloa. Cuatro años después, en 2019, desapareció Marco Antonio en Bahía de Kino, Sonora.
Desde entonces, Flores ha encabezado jornadas de búsqueda en distintos estados, acompañada de madres, hermanas y otros familiares que enfrentan la incertidumbre sobre el paradero de sus seres queridos.
Su lucha la convirtió en una de las figuras más visibles del movimiento de madres buscadoras en México y la llevó a integrar, en 2022, la lista de las 100 mujeres destacadas de la BBC.
También ha denunciado amenazas relacionadas con su labor.
Buscan que miles de familias reciban certificación
Flores sostuvo que el reconocimiento debe representar el inicio de un proceso de capacitación para madres, padres, hermanos y demás familiares de personas desaparecidas.
La activista planteó que el conocimiento acumulado durante años de búsqueda pueda convertirse en preparación técnica certificada para otros colectivos del país.
En su mensaje, subrayó que las familias no pretenden reemplazar al Estado ni hacerse cargo de obligaciones que corresponden a las instituciones responsables de investigar y localizar a las víctimas.
La fundadora de Madres Buscadoras de Sonora agradeció el respaldo del Instituto Estatal de Capacitación de Guanajuato (IECA), así como el acompañamiento de especialistas de Forensic and Legal durante el proceso de evaluación y certificación.
Aval histórico ante una crisis sin resolver
La certificación de Cecilia Flores y Milagros de Jesús Valenzuela representa un reconocimiento institucional a las capacidades que las familias han desarrollado ante la desaparición de sus seres queridos.
Pero también pone de manifiesto una de las contradicciones de la crisis: familiares que tuvieron que aprender técnicas de rastreo y documentación para enfrentar la ausencia de sus hijos ahora cuentan con un aval oficial de sus conocimientos.
El desafío será que este reconocimiento se traduzca en mayor capacitación, colaboración con las instituciones y mejores condiciones para las familias buscadoras.
La certificación reconoce su experiencia; encontrar a los desaparecidos sigue siendo la exigencia.















Deja una respuesta